Pablo Cardozo Herrera, ingeniero salteño experto en seguridad informática, disertó en el 3º Congreso Internacional de Alta Seguridad que se realizó en Córdoba el 11, 12 y 13 de noviembre. El encuentro, organizado por la Fundación para la Integración de Estrategias Profesionales, contó con más de 300 participantes y disertantes de todo el mundo, entre jueces federales, líderes de seguridad nacional, el Grupo Mundial de Policías, fuerzas militares y de seguridad privada internacional y gobiernos.
¿Cuál es la importancia de la ciberseguridad?
La seguridad virtual o ciberseguridad tiene por objetivo principal la seguridad de los ciudadanos y usuarios de herramientas tecnológicas como teléfonos inteligentes, aplicaciones, redes sociales y juegos. Estamos muy acostumbrados a entregar, sin darnos cuenta, demasiados datos sin saber dónde pueden terminar. La ciberseguridad intenta que nuestros datos estén protegidos y, así también, nuestros bienes, nuestra privacidad y nuestros hijos. Así como muchos profesionales trabajamos para que cada uno esté más seguro cuando usa tecnología, hay muchas personas altamente calificadas y entrenadas para atacar nuestra seguridad a través de ciberataques.
¿Cuál es la situación en América del Sur?
Estudios recientes indican que no solo existen ciberataques en América Latina, sino que son muchísimos. Se registran 12 ataques por segundo, es decir, recibimos cada día más de 1 millón de ataques en nuestros países. Entre agosto de 2015 y agosto de 2016 hubo 400 millones de ataques y la lista la encabezan Brasil, Perú y Bolivia.
¿Y la Argentina?
En materia de ciberataques, la Argentina se encuentra en la posición 11 de la región. Estudios recientes revelan que 7 de cada 10 jóvenes argentinos de entre 13 y 22 años están conectados a internet las 24 horas a través de un celular, una tablet, una notebook o una PC. La cantidad de líneas de telefonía móvil en nuestro país asciende a más de 60 millones. Este avance tecnológico debe ir acompañado con inversión del Estado y de las empresas proveedoras de internet y telefonía para garantizar el acceso, con leyes que acompañen y profesionales comprometidos con la sociedad. Lo principal para garantizar cualquier mecanismo de defensa es la educación y la responsabilidad de cada usuario de tecnología. El 90% de la vulnerabilidad informática se debe a personas que utilizan herramientas sin precaución. La ciberseguridad está en la vida de cada uno de nosotros, cuando usamos un celular, un televisor, una computadora, un cajero automático, tomamos un avión o compramos por internet.
¿Cuánta información entregamos al usar las redes sociales?
Cuando uno usa redes sociales o un celular, entrega datos a solo unas cuantas empresas que crean y controlan toda esta tecnología. Según la revista Forbes, las empresas tecnológicas más importantes del mundo son Apple, Samsung, Microsoft, Google y Facebook. Toda nuestra vida virtual está controlada por ellas. Es impresionante la cantidad de dinero que facturan solo por usar nuestros datos, que, sin darnos cuenta, utilizan para manipularnos y direccionar nuestro poder de compra. Los dueños de Google, Apple, Microsoft, Facebook, Twitter e Instagram saben tus gustos, tus movimientos diarios, quién es tu familia, dónde vivís, si tenés mascotas, tu ideología política, tu elección sexual o tu pasado. Saben todo eso y mucho más.
¿Qué medidas podemos tomar para tener más seguridad?
Suelen preguntarme si, para evitar la inseguridad en internet, deben cerrar las redes sociales o prohibir a los niños usar celulares: la respuesta es no. Es inútil intentar aislar nuestras vidas de la tecnología, que usamos para trabajar, estudiar o entretenernos. Debemos tomarnos el tiempo necesario para pensar y evaluar si lo que estamos compartiendo en las redes sociales puede ser inseguro, para hablar con nuestros niños sobre el uso responsable de la tecnología y para leer "la letra chica" cuando compramos por internet. Ese tiempo extra que dedicamos a usar de forma responsable la tecnología nos permitirá conocer los peligros que existen y cómo estar protegidos.
No compartir contraseñas con desconocidos, no permitir que los niños hablen con desconocidos en redes sociales, no publicar datos personales (como tarjetas de crédito, DNI, teléfonos, dirección o tickets aéreos), no conectar el celular a cualquier red abierta, no enviar fotos o videos íntimos por mensajería insegura (como WhatsApp o Facebook Messenger), no hacer clic en cualquier foto o video que llegue, no entregar información privada si nos contactan por redes o por teléfono son mecanismos simples para estar más seguros. La ciberseguridad no es un problema sólo tecnológico, sino también cultural y social. Debemos aprender a construirla entre todos.
¿La inseguridad virtual puede convertirse en real?
Cada vez existen más casos reportados de extorsión a través de las redes sociales o secuestros debido a que nuestra vida es pública en las redes. Si salimos de vacaciones y lo anunciamos por Facebook, lo más probable es que el ladrón, que esperaba que dejáramos descuidado nuestro hogar, aproveche esta información para saber cuándo atacar. Así, la inseguridad de las redes se convierte en inseguridad real.
A esto se le suma el terrorismo ya que este grupo de personas también está usando las redes sociales para coordinar ataques, reclutar seguidores o generar terror atacando los sistemas bancarios, de comunicación, de salud o energéticos. Las nuevas tecnologías nos brindan innumerables ventajas y comodidades, pero, con ello, vulnerabilidad, peligro e inseguridad, si no tomamos precaución.

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