Para la familia Argañaraz - Braga, la justicia se hace muy lenta. A ocho meses del fallecimiento de su hijo Lucas, Marta marchó por tercera vez el miércoles a la noche por las calles de la ciudad, acompañada por más de 100 vecinos, para reclamar justicia.
En junio de 2015 Marta debía dar a luz a su hijo y, por la falta de anestesistas en el hospital Joaquín Castellanos, fue derivada a Salta para ser sometida a una cesárea. El bebé no resistió el viaje y falleció.
La familia y los vecinos piden la renuncia del actual gerente del hospital, Jorge Barni. "Pasaron 20 días desde la reunión que mantuvimos con diputados y concejales, y no pasa nada. Pensamos que esta ver seríamos escuchados gracias al aporte de varios vecinos, que vivieron situaciones similares en el hospital", dijo Ángel Teseira, tío de Marta.
El hombre agregó: "Pareciera que se está protegiendo a la gente involucrada en esto, ya que ante un hecho tan grave como lo que nos pasó no se tomaron medidas al respecto".
Los vecinos no solo piden justicia por Lucas. También exigen que la Provincia solucione las constantes falencias en el funcionamiento del hospital local que padece la gente.
Falta de profesionales en las guardias y de especialistas son una de las principales quejas.
"Los vecinos no merecen vivir situaciones como ésta en un hospital de la talla del Joaquín Castellanos", señaló el concejal Francisco Nieva, quien junto al edil Mario Abraham acompañaron a los vecinos en la marcha.
La concentración se detuvo en las oficinas de la Fiscalía local para solicitar justicia.
Amplían la imputación
Amplían la imputación al gerente general del hospital Joaquín Castellanos, Jorge Barni, y Marcelo Quiroga, gerente de Atención a las Personas.
Ambos fueron imputados por la fiscal penal de General Güemes, Verónica Simesen de Bielke, por incumplir con sus deberes de funcionarios públicos.
Las imputaciones se dieron a partir de la denuncia de Carlos Javier Argañaraz, esposo de Marta.
En dicha denuncia relató los hechos ocurridos el 17 de junio del año pasado cuando su mujer Marta llegó al hospital, embarazada de 38 semanas, con contracciones y problemas de presión.
Al no haber un anestesista disponible, Braga fue derivada a Salta, donde nació su bebé sin signos vitales.
Los informes médicos explicaron que la paciente debería haber sido sometida a una cesárea de manera urgente en el nosocomio local.
Por este motivo, la fiscal imputó a ambos profesionales, ya que considera que no cumplieron con los que les correspondía para proveer la atención médica que Braga y su hijo necesitaban.

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