Con lo que cuesta un pancho, una gaseosa chica o una bolsa de papas fritas, se pueden comprar 5 vasos de gelatina con frutas, 5 manzanas verdes o 5 potes de cereales con yogur, pero lo más importante es que, quienes los consumen, se alimentan en forma saludable. Algo tan sencillo como esta comparación en realidad no lo es, porque en la práctica los chicos siguen enganchados a la "comida chatarra" lo que provoca obesidad, malnutrición o ambas cosas a la vez.
Frente a esta realidad y con la firme intención de cambiar los hábitos, la escuela pública de frontera Manuel Belgrano y el colegio privado San Antonio de Padua, en Tartagal, ya implementaron sus quioscos saludables. Las ventajas no terminaron solo en la nutrición, sino que las encargadas de vender y preparar los "nuevos" alimentos, ven que la ganancia que les reporta esta nueva propuesta alimenticia es mucho mayor que lo que obtienen vendiendo un alfajor o una gaseosa.

Múltiples ventajas

El intendente de Tartagal, Sergio Leavy, explicó que "luego de la inauguración del segundo quiosco saludable en el colegio San Antonio, recibimos pedidos de varias escuelas públicas para que llevemos la propuesta a cada una de ellas. Las ventajas son enormes, pero como explican las nutricionistas de la Secretaría de Desarrollo Humano y algunas profesionales que colaboran desinteresadamente con esta iniciativa, lo más importante es que la escuela logrará lo que muchas mamás, por más esfuerzo que hagan en sus casas, no pueden conseguir: que sus niños consuman frutas, yogur, gelatina, cereales y tantos otros alimentos saludables. Ese consumo tendrá un efecto multiplicador porque es muy probable que sus hermanos y hasta sus padres vayan incorporando esos alimentos más baratos y más sanos".
La implementación del quiosco saludable que impulsa el municipio se enmarca dentro de un programa integral que tiene como idea básica la comida saludable. Desde hace un par de meses, la mayoría de los supermercados de Tartagal disponen de una canasta nutricional con un costo de $500 que contiene los alimentos que una familia tipo necesita para una semana. Para complementarla se logró también que los panaderos establezcan el precio del pan francés a $20 el kilogramo -el más económico de la provincia, salvo algunas panaderías de capital- y se trabaja para sumar a la iniciativa a verdulerías y carnicerías.

Capacitación

El intendente recordó que "en agosto pasado comenzó un taller que se extenderá, seguramente, por mucho tiempo para enseñar a las madres, a las encargadas de comedores y a todos los que les interese capacitarse, el valor nutricional de los alimentos, la incorporación de insumos nuevos como los que se encuentran en la zona y los productos de estación que son más económicos para que puedan ser incorporados a la comida diaria de la familia".
El capacitador es un chef de Tartagal que conoce la idiosincrasia alimenticia de la región y las múltiples opciones. En la última capacitación utilizó la mandioca, tan abundante en el norte y con tantas propiedades que la mayoría no conoce.
"Se decidió llevar el curso a otros lugares de la ciudad. Aprenden a cocinar y se reparten las preparaciones y el municipio aporta todos los insumos. Es una inversión importante y muy bien aprovechada porque a la preparación de comida le sumamos la participación de profesionales de Desarrollo Humano y las madres mientras cocinan hablan de temas de interés barrial", agregó Leavy.

La producción porcina, en auge

Al proyecto integral de alimentación sana, con ahorro para la economía familiar y aprovechamiento de los productos de estación, la comuna sumó otra iniciativa: la producción local de carne de cerdo. Por eso, en los últimos meses y periódicamente, los pequeños productores de porcinos de la región son capacitados por profesionales de la Secretaría de Producción de la comuna.
“Todo lo relativo a la carne de cerdo, sobre la que también se dictan capacitaciones no solo para avanzar sobre los procesos productivos sino para aumentar su consumo, es en mi opinión una oportunidad para generar recursos y que los pequeños ganaderos vayan aumentando su stock y la calidad. Esto permitirá que se conviertan, en el mediano plazo, en abastecedores zonales de esta carne que tiene tantas bondades, pero que lamentablemente solo se consume en mayor cantidad para las fiestas de fin de año”, explicó Leavy. Para el jefe comunal, si se logra revertir esa costumbre “estaremos contribuyendo a que más de 120 productores de la zona puedan mirar hacia un mercado más grande con todas las ventajas que eso significa para el departamento San Martín, desde posicionarse en la materia hasta abrir fuentes laborales”.

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