La compañía que llevó Mauricio Macri al Vaticano no hizo más que empeorar su ya tensa relación con el papa Francisco, con quien arrastra peleas de cuando eran jefe de Gobierno y obispo porteño, nunca saldadas desde que llegó a la Casa Rosada.
Los gobernadores que sumó a su comitiva no ayudaron a mejorar las cosas: aunque por razones diferentes, Roxana Bertone (Tierra del Fuego), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Juan Manuel Urtubey están en mal momento con la iglesia católica y el Papa lo sabe.
"No podría haber hecho más esfuerzo para provocar", bromeó ayer el pontificio Guillermo Karcher, vocero de Francisco, en un breve diálogo con argentinos que se acercaron al Vaticano.
"No podría haber hecho más esfuerzo para provocar", bromeó el pontificio Guillermo Karcher, vocero de Francisco.
Karcher dudaba sobre si se trató de un intento deliberado de marcar distancia o de un pésimo error protocolar de Marcos Peña.
Esta última opción no puede descartarse porque si hay algo que logró el jefe de Gabinete con este tridente es exhibir la mayor pluralidad posible, por tratarse de un radical (Cornejo), una kirchnerista (Bertone) y un peronista tradicional (Urtubey). Bien diferente a aquellas visitas de Cristina Kirchner junto a sus protegidos de La Cámpora.
Pero ninguno fue bienvenido en el Vaticano. El caso más llamativo es el de Bertone, porque es pariente cercana de Tarcisio Bertone, un cardenal italiano que fue secretario de Estado durante el papado de Benedicto XVI y trabajó para evitar que sea reemplazado por Bergoglio en las negociaciones de la Capilla Sextina, hace ya casi tres años.
Bergoglio lo echó seis meses después de asumir y lo reemplazó con el arzobispo Pietro Parolin, con una ceremonia en el Palacio Apostólico. Como castigo, Bertone fue enviado a Venezuela. Su sobrina le contó la historia a Macri, pero poco le interesó.
Urtubey no tiene un enfrentamiento directo con el Papa, pero no está tan lejos. El obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta, lo acusa de no ayudar a desterrar el narcotráfico de la frontera salteña. Orán y Salvador Mazza, son los mayores focos de ese flagelo.
Enterado del viaje del gobernador, Zanchetta envió una carta al Papa, que la leyó el jueves y aumentó su furia con Macri. El reporte oficial del Vaticano destacó que el narcotráfico estuvo entre los temas a tratar.
La iglesia de Salta es una institución muy influyente como también lo es en Mendoza, donde no están en buenos términos con Cornejo.
El motivo es que el gobernador radical incluyó en su plan de ajuste un recorte a las subvenciones otorgadas a las escuelas católicas, centrales en el adoctrinamiento eclesiástico. Los obispos mendocinos están furiosos. Y el papa Francisco también, pero con Macri.

Fuente: políticaonline

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