Ayer la comunidad judía celebró también en Salta el Año Nuevo. Desde el anochecer del domingo hasta ayer, los miembros de este grupo festejaron el inicio del año 5.777. Desde el domingo y durante 10 días participarán de lo que se conoce como los días solemnes, jornadas de preparación para la llegada del Día del Perdón.
"Consideramos los días solemnes con el inicio del Año Nuevo judío que finalizó ayer al entrar la noche. Estos 10 días son de introspección, son días de balance, en los que tenemos que perdonar y pedir perdón a nuestros compañeros por las cosas malas que hicimos. Arrepentirnos de corazón y llegar limpios al Día del Perdón", explicó el rabino Rafael Tawil a El Tribuno.
El próximo martes la comunidad judía festejará también al anochecer el Día del Perdón. En esa jornada se conmemora la renovación del lazo entre el pueblo judío y Dios. "Luego de los honores al becerro de oro ocurrido en el desierto, tras la partida del Egipto, Dios perdonó a su pueblo. A partir de ahí, Dios pidió que ese sea un día en el que nos limpiamos de todas las faltas que hubo en el pasado", explicó el rabino minutos después de haber finalizado las ceremonia del Año Nuevo.
"Nuestro Año Nuevo es el año nuevo de toda la raza humana. Nosotros conmemoramos el aniversario de la creación del ser humano. El primer hombre -Adán y Eva- y ese es el día en que nosotros invocamos el nombre de Dios y volvemos a proclamarlo como rey", afirmó el rabino dando cuenta del año que celebra su comunidad, muy distante del 2017.

La fiesta en familia

El centro de las celebraciones del Año Nuevo y el Día del Perdón está dado por las oraciones. "Son días en que pasamos la mayor parte del tiempo en el templo. En el Año Nuevo se hace sonar el cuerno de carnero, eso nos recuerda el llanto de un niño que le pide a su padre compasión, le pide que lo perdone", señaló.
Luego agregó: "Además nos recuerda el sacrificio que estuvo dispuesto a hacer Abraham, de sacrificar a su hijo por pedido de Dios. Que luego no se concretó por el mismo pedido de Dios". Tawil hizo referencia a las historias que los católicos conocen de lo que denominan el Antiguo Testamento.
A nivel familiar en año nuevo, la familia judía se reúne para festejar. En ella hay símbolos a través de los alimentos, donde se come manzana con miel, para desear un año nuevo dulce como la miel.
"También comemos una cabeza de pescado para desearnos que siempre seamos pioneros y no como una cola que anda detrás", resumió el rabino.
"Son símbolos, pero lo más importante es el acercamiento con la familia, con los amigos y, en definitiva, el aceramiento a Dios", concluyó Tawil, mientras se escuchaban las risas de los niños en los pasillos de su templo.
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