La revista británica The Economist analizó la grave crisis del segundo mandato de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil.
La deuda pública y la falta de credibilidad son algunos de los problemas que utilizó para argumentar la necesidad de una reforma profunda.
La reciente salida del ministro de Hacienda, la creciente deuda pública y las antiguas leyes laborales son algunas de las cuestiones que utilizó el medio para defender la necesidad de una reforma brusca por parte del gobierno de Dilma.
Las medidas de austeridad no impidieron que el descubierto continuara en alza: se situó en torno a los 10.133,3 millones de dólares. Las excusas del gobierno de Rousseff para los malos resultados no alcanzaron.
Las cuentas públicas brasileñas acumularon en los once primeros meses del año un déficit fiscal primario de 39.520 millones de reales (unos 10.133,3 millones de dólares), el mayor registrado en el período, informó el Banco Central.
El déficit hasta noviembre en las cuentas del Gobierno central de Brasil, de los gobiernos regionales y municipales y de las empresas estatales, prácticamente duplica el de los primeros 11 meses del año pasado, que sumó 19.640 millones de reales (unos 5.035,9 millones de dólares).
Fue precisamente el déficit fiscal récord de 2014, un año electoral en el que los gastos públicos se multiplicaron, el que obligó al Gobierno a anunciar en enero pasado un severo ajuste fiscal con elevación de impuestos y reducción de gastos, que aún no fue totalmente aprobado por el Congreso.
El déficit hasta noviembre prácticamente duplica el de los primeros 11 meses del año pasado. Las medidas de austeridad, sin embargo, no impidieron que el déficit en las cuentas públicas continuara aumentando. Tan solo en noviembre los gastos del sector público superaron los ingresos en 19.560 millones de reales (unos 5.015,4 millones de dólares), el mayor déficit primario (que no incluye los recursos destinados al pago de intereses de deuda) para este mes en la historia del país. El Gobierno atribuye los malos resultados a la recesión que enfrenta Brasil, que redujo significativamente la recaudación de impuestos.
El déficit público, sin embargo, es muy superior al admitido por el Gobierno, ya que, teniendo en cuenta el pago de intereses, los gastos del sector público brasileño superaron los ingresos en los últimos doce meses en 549.000 millones de reales (unos 140.769,2 millones de dólares), lo que ubica el déficit nominal de Brasil en el equivalente al 9,30% del PIB.

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