Un panorama desalentador se presenta para los próximos meses en materia de salud en la provincia, con reclamos de profesionales y un evidente déficit en infraestructura, en un momento bastante complicado desde el punto de vista sanitario.
Los esquemas de atención primaria directamente han dejado de funcionar y los centros de más complejidad están al límite, tanto por el déficit de recursos como por la prolongada incidencia de enfermedades como el dengue y la gripe A y B, que están afectando a amplios sectores de la población.
Hacen falta médicos y los insumos no alcanzan para la demanda porque el recorte en los fondos, una frase ya incorporada al razonamiento y al léxico del Poder Ejecutivo, está afectando también la normal provisión y asistencia sanitaria a la gente.
En realidad el problema en Salta viene desde hace tiempo y hoy se ha profundizado con los ajustes en materia económica que deterioran aún más el normal funcionamiento administrativo del Estado.
El tarifazo y las carencias han conformado un problemático combo para las autoridades, que admiten la vulnerabilidad sanitaria y la necesidad de una oxigenación económica para cumplir, al menos, con las demandas laborales del personal de salud.
Desde diversos sectores gremiales que agrupan a los médicos y enfermeros ya han plantado bandera y advierten que buscarán una fuerte recomposición salarial una vez que pase el primer semestre del año, cuando los incrementos otorgados hayan quedado totalmente licuados por la escalada inflacionaria.
De acuerdo a fuentes del Ministerio de Salud, este es un punto que tiene bastante preocupado al ministro Oscar Villa Nougués, ya que los médicos especialistas y enfermeros no se cuentan entre los recursos más abundantes del esquema sanitario provincial.
Hacen falta médicos y los insumos no alcanzan para la demanda porque el recorte en los fondos está afectando la normal provisión y asistencia sanitaria a la gente.
Como ejemplo de esto, las mismas fuentes revelaron que las autoridades de salud ordenaron hace pocas horas el traslado de médicos del Hospital del Milagro hacia el hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, ya que un alto porcentaje de los profesionales de este nosocomio del norte están afectados con dengue e imposibilitados de prestar servicio.
Esta situación de desborde llevó también al ministro a tirarle las orejas al intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, donde la situación es aún más complicada.
"El intendente se relajó y descuidó las tareas preventivas", fue el reproche del ministro al jefe comunal de una de las ciudades más afectadas por el dengue y donde la semana pasada se produjo un caso fatal de un joven de 20 años.
La situación no es mejor en el hospital San Bernardo, centro de referencia del norte del país, donde las guardias están saturadas, como las camillas y los pasillos, lo que junto a la falta de camas en los servicios, conforma un preocupante panorama para lo que puede venir en materia sanitaria.
A esta situación se suma que los quirófanos son escasos y el sistema de turnos está colapsado, con una sola ambulancia afectada, y hay abultadas deudas de las obras sociales.
Ramón Albeza, flamante gerente, informó que solo el Pami le debe al hospital una cifra cercana a los 25 millones de pesos como contraprestaciones a sus jubilados, pero esa situación tampoco es nueva y no es exclusiva sobre la realidad que hoy aqueja al nosocomio.
De esta forma, los problemas con la llegada de fondos y la falta de infraestructura, junto a los reclamos salariales, promueven hoy un escenario desalentador para los profesionales de la salud, donde las denuncias por mala praxis volvieron con fuerza y amenazan aún más el esquema de prestación dentro de la salud pública de la provincia.

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