Francisco Sotelo
El conflicto planteado entre el Gobierno provincial y el intendente Gustavo Sáenz por el financiamiento municipal, los cheques diferidos y la deuda de Aguas del Norte golpeó las puertas de la Legislatura.
Ayer Sáenz recibió a varios diputados de Salta nos Une. Estuvieron Alejandro San Millán, Jorge Guaymás, Guillermo Martinelli, Carlos Zapata, Mario Ábalos, Betty Gil y Lucas Cisneros. Del encuentro surgió la decisión de solicitar informes al Poder Ejecutivo sobre la deuda de Aguas del Norte con el municipio por la destrucción de las calles. Los diputados se llevaron un informe documentado de la Municipalidad sobre su estimación, que lleva la deuda a más de 100 millones. El jefe de Gabinete, Carlos Parodi, admite solo 20 millones, pero el presidente de la empresa, Roque Mascarello, dice que no deben nada y que "con esas cosas no hay que hacer política sino arreglar puertas adentro".
"Lo que hay que arreglar son las calles", ironizó Zapata al respecto.
Los diputados pedirán precisiones sobre los fondos discrecionales, por 12 millones de pesos mensuales, que Miguel Isa recibió durante ocho años hasta octubre pasado, fecha en la que comenzó a liberar cheques a fecha y a tomar una deuda que Sáenz calcula en otros 140 millones de pesos.
Sáenz les dijo a los diputados que se propone recuperar para Salta la imagen que mostraba hasta hace unos años, cuando la ciudad se convirtió en el centro estratégico del turismo en el NOA. Sin embargo, la situación financiera "heredada de la gestión anterior nos obliga a hacer esfuerzos y tomar medidas indispensables para garantizar el funcionamiento mínimo del municipio". Tras la reunión, Martinelli consideró que "la Legislatura debe tomar cantas en el asunto". El legislador señaló que es indispensable "revisar los criterios y los conceptos en la distribución de los fondos coparticipables". Agregó que "el escenario es similar en la mayoría de los municipios". Las crisis de los municipios, que el Gobierno provincial no admite públicamente, echó por tierra la ilusión de la descentralización, que fue su bandera hace unos años.
En Cerrillos, el verdadero protagonista es el exintendente Rubén Corimayo, y en Coronel Moldes la crisis financiera desencadenó una interna aldeana que conmociona a la región. "Con discrecionalidad y sin controles, las instituciones no funcionan", redondeó Zapata.

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