El primer trimestre de 2016, Venezuela vendió 1.700 millones de dólares de sus reservas de oro, para "hacer frente al deterioro económico que vive el país", según los datos del FMI.
Las reservas de oro de Venezuela pasaron de 8,77 millones de onzas a comienzos de año hasta los 7,4 millones de onzas en marzo, según el propio organismo internacional en base a cifras oficiales.
Parte de este hecho ya habíamos dado cuenta a finales de febrero cuando informábamos que "la aduana Suiza registró en enero la llegada de unas 34 toneladas de oro desde Venezuela que, analistas creen, el Gobierno convertirá en efectivo mediante operaciones de canje con bancos, como el que negocia con Deutsche Bank". Las reservas totales en Venezuela suman unos 12.620 millones de dólares, de las cuales casi un 70 % son en oro, según cifras oficiales.
Los analistas consideran que el gobierno de Maduro está tratando de obtener liquidez para poder hacer frente a los próximos vencimientos de deuda del país, y aprovechó el repunte en el precio del oro en los últimos seis meses, que subió un 14,3 %. Efectivamente, gran parte de todas estas ventas en oro son exclusivamente para el pago de la deuda externa, destinándose miles de millones de dólares para pagarle a los acreedores mientras el pueblo sufre una de las más agobiantes crisis económicas.
La deuda externa venezolana se divide entre los vencimientos de los títulos soberanos de la República y de la petrolera estatal PDVSA. A finales de febrero de este año se pagaron 1.500 millones de dólares a los acreedores internacionales como parte de los casi 10 mil millones que se adeudan para este 2016. En la segunda mitad del año, centralmente la empresa petrolera estatal PDVSA, debe pagar los otros $8.100 millones restantes. De acuerdo a las declaraciones del propio Presidente Nicolás Maduro, en los últimos 17 meses Venezuela pagó casi 30 mil millones de dólares en capital e intereses de la deuda externa. Como hemos explicado en un artículo en este diario, de acuerdo a especialistas, PDVSA puede intentar retrasar los pagos que se deben pagar a finales de este año, pero para ello es necesario el acuerdo de todos los acreedores por no tener los bonos de la petrolera lo que se llama "cláusulas de acción colectiva" (que implica que si un grupo acordado de acreedores está dispuesto a aceptar una reestructuración, estas condiciones aplicarían para el resto de los tenedores), que sí tienen los bonos de la República. Esto es lo que estaría buscando el ministro de Petróleo y Minería, Eulogio del Pino. El enorme sacrificio que representa cumplir con el compromiso es lo que ha generado alarmas de que el país caiga en incumplimiento del pago a fin de año, cuando llegan los vencimientos más pesados. Y es de considerar que para financiar estos millones de dólares que canceló el país por vencimientos de títulos soberanos de la República y de la estatal PDVSA, se recortaron importaciones, redujeron en un tercio sus ahorros en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y se concretaron dichos canjes de las reservas en oro.
La entrega a transnacionales del Arco Minero del Orinoco
En esta situación es que se enmarca el plan que lleva adelante el gobierno de Maduro de megaminería con el Proyecto del Arco Minero del Orinoco.
Precisamente el riesgo de default, y la necesidad del gobierno para captar divisas para el pago de la deuda externa.

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Sección Editorial

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