¿Fueron las más de 1.000 becas, subsidios y créditos a través de más de 60 convocatorias diferentes a artistas, cineastas, escritores, músicos o fue el recorrido de la muestra El Congreso de Tucumán por los 200 años de artes visuales por distintos museos del país? ¿El regreso de Alberto Manguel a la Argentina para ocupar la dirección de nuestra Biblioteca Nacional o el programa de formación en Gestión Cultural pública? ¿Las intervenciones culturales públicas junto a otros ministerios llevadas adelante con El Estado en tu Barrio o la selección a través de concursos de antecedentes y proyectos de los directores de nuestros museos nacionales? No es fácil elegir lo más importante de lo realizado en materia de políticas culturales en un año intenso y donde el cambio fue, en última instancia, el verdadero protagonista.
Junto a las 50 instituciones que están bajo su dependencia, el Ministerio de Cultura de la Nación no estuvo quieto un solo día. Miles de actividades en todo el país, exposiciones, conciertos, capacitaciones, talleres, encuentros, seminarios. El listado es literalmente inabarcable.
En cada caso, detrás de cada hecho siempre estuvo la visión que forma parte del conjunto de valores que la mayoría de los argentinos eligió hace un año. La búsqueda de la eliminación de la pobreza y la unión de los argentinos a partir de la enorme diversidad que nos constituye.
Por eso se acabaron las discriminaciones ideológicas y partidarias manifestadas desde el Estado para con los hombres y las mujeres del campo cultural. Por eso las políticas públicas ya no representan una herramienta de propaganda oficial sino que, por el contrario, son la expresión de la pluralidad, de la creatividad y la innovación. Hemos dejado atrás la era de la confrontación.
Pero no son el Estado, el gobierno, el presidente y, muchísimo menos, un ministerio, los generadores de los cambios culturales. Es la sociedad la que está marcando el paso y marcha adelante. Es allí donde nacen las transformaciones.
Se lo puede observar desde otro lado: aquel que va a poder viajar para estudiar, el chico que forma parte de una orquesta juvenil por primera vez en su vida. La cineasta que va a poder filmar su primer largo. El artista contemporáneo que expuso en Tucumán para los 200 años de nuestra Declaración de Independencia. Los chicos que visitaron el Cabildo. Los que participaron de los Laboratorios de Ideas sobre Bibliotecas Populares, los técnicos de los teatros públicos de todo el país que actualizaron su formación, los editores que pudieron viajar a las ferias internacionales de su industria, los que obtuvieron financiamiento para desarrollar sus aplicaciones destinadas a mejorar la experiencia en los museos, los chicos de la Villa 21-24 escuchando a nuestra Orquesta Sinfónica Nacional. Los miles de personas entrando en el Bellas Artes a la una de la madrugada en la Noche de los Museos.
Cada día, hay un equipo de gente velando por aquello que es de todos: nuestro patrimonio cultural. Lo que fuimos y lo que somos. Promoviendo, mejorando, aprendiendo.
Nos toca hacerlo aun mejor. Llegar a más compatriotas. Ayudar a más creadores. Pero hay algo que no olvidamos: a la cultura la hacemos juntos. Para eso trabajamos duro en el año que termina. Para eso lo haremos aun con más fuerza en el que comienza.

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