La denuncia contra el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, ya investigado por corrupción en el caso del fraude a Petrobras, presiona aún más al debilitado gobierno brasileño a días de una manifestación
opositora que se prevé masiva. Líder de la izquierda latinoamericana, Lula fue denunciado la noche del miércoles por ocultación de patrimonio, una modalidad de lavado de dinero, y falsedad ideológica (mentir en documentos oficiales) por la Fiscalía de Sao Paulo.
El Ministerio Público sospecha que el expresidente es dueño de un elegante apartamento en el cercano balneario de Guarujá, algo que el exmandatario niega tajantemente. Junto a él, también fue denunciada por lavado de dinero su esposa, Marisa Leticia, y su hijo mayor, Fabio Luis Lula da Silva, además de otras 13 personas.
'La investigación se basó en pruebas documentales y de testigos. Dos decenas de personas relataron que el tríplex de Guarujá estaba destinado al expresidente Lula y su familia', afirmó el fiscal Cassio Conserino este jueves en rueda de prensa.
En paralelo, el mismo inmueble también es objeto de investigación en la operación Lava Jato, que desentraña la red de corrupción tejida entre políticos, empresarios y exdirectivos de la petrolera estatal Petrobras, un caso basado en la Fiscalía de Curitiba (sur) y que sacude a toda la clase política brasileña. El apartamento oficialmente es propiedad de la constructora OAS, involucrada en el esquema de fraude, y autoridades sospechan que la empresa utilizó estos emprendimientos como pago de favores a cambio de contratos con la estatal.
'Quieren involucrarme a cualquier precio' en la operación Lava Jato, deploró el miércoles Lula tras reunirse con senadores en la casa del presidente del Senado, Renan Calheiros, según el diario O Globo.

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