Una banda que pretendía llevarse a tres hermanitos a Tucumán, con la supuesta intención de criarlos lejos de la miseria en que viven, fue detenida en Misiones ante la sospecha de que en realidad iban a ser inscriptos como hijos propios por uno de los hombres, integrante de la comunidad gitana.
Según informó Clarín, el procedimiento se inició cuando una mujer del paraje Moncholito, cerca de la localidad de Concepción de la Sierra, se presentó ante la Policía y contó que su hijo había sido contactado por personas oriundas de Tucumán que pretendían llevarse a sus tres nietos, un varón de 3 años y dos nenas, de 6 y 8.
La preocupada abuela contó que los desconocidos se movilizaban en un lujoso coche y le habían ofrecido a su hijo un trabajo bien remunerado para que también viajara con los chicos. A la madre de los pequeños, en tanto, le habían dado 300 pesos para que firmara ante un escribano el permiso de viaje de los menores.
Apenas fue notificada del caso, la jueza de Instrucción Selva Raquel Zuetta ordenó a la Policía que ubicara a los sospechosos en el hotel donde se alojaban. Así, se pudo establecer que dos hombres eran integrantes de una comunidad gitana y uno de ellos tenía pedido de captura en Orán, Salta, por falsificación de documentos. El tercer detenido se presentó como gendarme, pero luego se estableció que no pertenece a la fuerza desde 2012 aunque no se determinó aún si fue dado de baja o pidió el retiro.
El ex gendarme y una mujer oriunda de Oberá habrían sido quienes hicieron de intermediarios entre el padre de los chicos y los gitanos. La sospechosa fue detenida junto a una paraguaya y un bebé de ocho meses cuando viajaban hacia Posadas en un remís con intenciones de regresar a Tucumán, dijeron fuentes cercanas a la investigación.
La otra mujer, de nacionalidad paraguaya, dijo ser la esposa de uno de los gitanos y que el bebé era hijo de ambos. Esta manifestación no coincide con lo expresado por el hombre a los policías: dijo que junto a su mujer no podían tener hijos y querían llevarse a los hermanitos para criarlos en un hogar sin privaciones.
Los encargados del hotel, en tanto, declararon que el gitano realizó varios llamados telefónicos a un "doctor", al que le manifestó que todo estaba bien y era inminente el viaje a Tucumán con los chicos. Ahora los investigadores buscan determinar si el contacto era con un abogado o un médico.
Fuentes judiciales dijeron que intentan establecer si los gitanos iban a inscribir a los niños como hijos propios en Tucumán, ya que esta comunidad tiene la costumbre de registrar a los chicos con edades avanzadas y no al momento del nacimiento.
La Justicia también dispuso la detención del padre biológico de los chicos, un hombre analfabeto, desocupado y con problemas de alcoholismo que sobrevivía con una pensión.
Fuente: Clarín

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