Vecinos de Pichanal denunciaron ayer que hay dos obras muy esperadas por todo el pueblo para mejorar su calidad de vida, que fueron presupuestadas en el Fondo de Reparación Histórica con más de once millones de pesos en total y que hasta ahora brillan por su ausencia.
Se trata de la nueva planta depuradora de líquidos cloacales y el tendido de energía eléctrica para el promocionado parque industrial.
En el primero de los casos, las obras llegaron tal vez a un 40%, dijeron los vecinos, pero están abandonadas desde octubre del año pasado. Junto a los piletones ya armados hay un montón de materiales que seguro están siendo víctimas de los ladrones.
Cabe señalar que según lo presupuestado, la obra de la planta depuradora debía haber sido inaugurada a fines de 2015.
"Mientras tanto, la humedad y los olores de aguas servidas en todo el pueblo conforman un panorama desolador y asqueante", dijo un vecino de la zona de la Terminal.
En el abandono total
La otra obra que generó esperanzas y ahora desolación es la del parque industrial. El predio de 40 hectáreas fue inaugurado hace un par de años con bombos y platillos y hasta ahora hay una sola empresa instalada, a la que la Provincia le presta un galpón y la empresa hace el mantenimiento a cambio.
La empresa es de fertilizantes pero no los fabrica, solo hace acopio de los mismos en el predio, y funciona, según los datos obtenidos de los vecinos, a modo de distribuidora por mayor.
Pero a la falta de generación de empleo, que era la principal esperanza de los vecinos, hay que sumarle otra frustración latente.
Se sabe que la Provincia giró el año pasado dos millones de pesos para el tendido eléctrico en todo el predio para contar con los servicios mínimos imprescindibles.
Pero esta obra tampoco se cumplió. Y también, debía haber sido terminada a fines del año pasado.
Lo grave, dijo un vecino, es que el abandono es tan notorio que a la cerca perimetral que había en el frente se la robaron de a poco, de forma que actualmente ya no existe.
"Los yuyales taparon todo y por eso no se distingue bien. Pero si usted se fija con atención no hay un metro de alambre". concluyó.
Pero como en todo pueblo chico el infierno es grande. Varios vecinos comentaron ayer que es sabido que el intendente Julio Jalit, un eterno ausente en temas de la comuna a su cargo, se habría comprado el año pasado varios vehículos cero kilómetro.
"Nunca me voy a olvidar que cuando entró a la Municipalidad tenía un Torino viejo y arrendaba dos hectáreas", dijo un hombre entrado en años, pero de muy buena memoria.

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