El Gobierno de Salta se fijó la meta de dejar la pobreza con un dígito, por debajo de la media nacional, al terminar su mandato. Como la pobreza puede tener muchas acepciones, el director de Estadísticas precisó que se refiere a las necesidades básicas insatisfechas (NBI). El dato que surge del último censo de 2010 indica que el 19,4% de los hogares salteños era pobre. En ese momento, estábamos 10 puntos por encima de la media nacional, éramos la segunda provincia más pobre después de Formosa. La prioridad es no dejar a nadie afuera. Hace falta un enfoque multidimensional de la pobreza, porque las NBI no bastan para evaluar la situación social. Ese 19,4% no deja de ser un promedio que oculta enormes disparidades al interior de la provincia. Casi la mitad de los hogares del departamento de Rivadavia era pobre, posicionándolo así como el departamento más pobre. A nivel municipio, Santa Victoria Este ocupaba el menos deseado primer lugar con el 61% de sus hogares bajo la pobreza.
La medición de la pobreza por NBI considera 5 dimensiones: hacinamiento, vivienda, condiciones sanitarias, asistencia escolar y capacidad de subsistencia. Y se define como pobre por NBI a un hogar con al menos una privación. Los indicadores que permiten conocer la evolución de la pobreza NBI son: hogares con más de 3 personas por cuarto, hogares que habitan en una vivienda de tipo inconveniente, hogares que no tienen ningún tipo de retrete, hogares con algún niño en edad escolar que no asiste a la escuela y hogares con 4 o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tiene baja educación. Se evidencian fuertes mejoras en la mayoría de los indicadores entre 2010 y 2014 principalmente en la capital de la provincia. Sin embargo, se perciben fuertes disparidades entre la capital y el resto de las localidades que se pueden analizar con la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Siempre "resto" tiene peor performance que la capital, incluso muestra aumentos en el porcentaje de hogares con hacinamiento, de tenencia de baño o letrina y de hogares con presencia de niños entre 6 y 12 que no asisten a un establecimiento educativo.
El grueso del problema de las necesidades básicas insatisfechas en Salta se encuentra en el hacinamiento y la capacidad de subsistencia. Por lo tanto, resolviendo estos dos asuntos (que no son poco) se alcanzaría la meta propuesta. Algunas consideraciones al respecto: 1) resulta positivo conocer hacia dónde se dirigen los esfuerzos del gobierno para aliviar la pobreza; 2) se evidencian fuertes mejoras en varios indicadores que describen la situación socioeconómica de la población, aunque las disparidades persisten; 3) la meta de pobreza NBI no resulta del todo adecuada, recordemos que se considera que una persona es pobre si tiene al menos una NBI, puede tener 1, 2, 3 o todas.
Entonces, sería más fácil reducir la pobreza liberando de esa situación a quienes están más cerca de salir: quienes tienen una privación. Es decir, en términos de reducir el indicador de pobreza puede llegar a existir menos incentivos a ayudar a quienes están en peor situación, con varias privaciones. Además, algunos problemas representados por el indicador NBI están prácticamente resueltos, establecer una meta casi resuelta es poco ambicioso.

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