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La doble derrota de Cristina deja un partido a la deriva
Agobiada y en soledad, mientras veía cómo se esfumaba la victoria, Cristina de Kirchner esperó hasta último momento el milagro que no llegó. Si algo faltaba, lo confirmó Aníbal Fernández, uno de sus más fieles soldados, cuando dijo: "A las once de la noche voy a estar durmiendo con el osito puesto". Medio en serio y medio en broma, reflejaba una sensación de derrota anticipada. En esa sintonía, aproximadamente a las 21.30 Daniel Scioli reconocía la derrota felicitando a Mauricio Macri.
En sus 12 años de gobierno el kirchnerismo -primero Néstor y luego Cristina- logró imprimirle un sello propio al ejercicio del poder. Esa construcción llegó con mucho autoritarismo, en algunos casos abusando de la paciencia de los argentinos. En ese largo camino Cristina fue la que más perdió, primero cuando Sergio Massa le interrumpió el sueño de la reelección, ahora cuando Mauricio Macri derrotó al representante obligado del oficialismo: Daniel Scioli.
Precisamente decían que Massa era el único que podía ganarle en el balotaje, pero a la luz de los resultados de las elecciones de ayer, el macrismo demostró que también era capaz de ganar.
Estaba a la vista que el poder construido por Cristina de Kirchner empezaba a diluirse en medio de sus propias contradicciones y luchas internas.
Hubo intentos desesperados de parte de los sectores que intentaban retomar posiciones procurando equilibrar la situación adversa. Se registraron acelerados nombramientos, presiones injustificadas, actitudes incomprensibles que, lejos de ayudar, revelaban las intenciones de un partido en plena retirada. Cristina nunca estuvo de acuerdo con Daniel Scioli, pero lo eligió porque no tuvo más remedio y lo rodeó de mochilas de piedra como Carlos Zannini, Aníbal Fernández y los camporistas. Y encima lo desbordó con órdenes y cadenas nacionales.
Cristina Kirchner es la principal responsable de su derrota al no haber podido generar una sucesión política a su imagen y semejanza. Concentró tanto el poder, que no permitió que surgiera ningún recambio dentro del Frente para la Victoria.
Lo más preocupante es que también se olvidó del PJ, el verdadero instrumento con que su esposo Néstor accedió al poder. Hoy el partido necesita urgente un ámbito de debate para recuperar el protagonismo y encontrar las figuras de recambio para el futuro. Muchas figuras ya se anotaron , pero aquí la especulación también pesa en esa carrera de refundación del peronismo, enfocando la mirada en 2019.
"Sobre Argentina no me atrevo mucho a opinar, es difícil hablar de otro país. Parecía que tuvo un gran adelanto con el peronismo, pero después todo cambió. Lo que fue adelanto fue retroceso", dijo una vez Raúl Sendic, el legendario dirigente uruguayo.
La Casa Rosada permaneció mucho tiempo cerrada a la oposición; ahora Cristina inaugurará una nueva modalidad cuando mañana reciba a su nuevo habitante: Mauricio Macri. Demasiado tarde, aún cuando con el transcurrir de las horas la abultada victoria de Macri se achicó hasta hacer volar la ilusión.

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