Un día se quedó sin aire, no podía más y caminar unos pocos metros le llevaba un esfuerzo extra que le costaba afrontar. Así de simple. A pesar de sus 40 años y de una vida mayormente sana, Nancy se sintió desbordada.
Todo comenzó a empeorar para ella y se inició entonces su peor calvario: el recorrido por innumerables especialistas que no lograban darle un diagnóstico certero. El resultado de sus idas y venidas era desesperanzador. La trataron por asmática, otros le recomendaron un psiquiatra porque, aseguraban, lo suyo eran ataques de pánico.
Tardaron tres años en darle un diagnóstico definitivo. Después de sufrir un desmayo en su trabajo y de ser trasladada a un hospital le realizaron un ecodoppler cardíaco y ahí se despejaron las dudas: sufría de hipertensión pulmonar, una enfermedad considerada "rara", pero mortal. Le pronosticaron solo unos meses de vida y el mundo se le vino encima.
Nancy Campelo no bajó los brazos y hoy es, no solo una sobreviviente sino que sacó fuerzas para fundar, junto a otros pacientes que sufrían la misma dolencia, la asociación HIPUA (Hipertensión Pulmonar Argentina) que actualmente preside.
La enfermedad que hoy padecen miles de argentinos sin saberlo es mortal e invalidante y, en la mayoría de los casos, es mal diagnosticada. El tiempo que transcurre entre los primeros síntomas y un diagnóstico certero puede alcanzar los 2 o 3 años, lo que empeora el pronóstico porque transcurre el tiempo sin que se ataque las causas reales de la enfermedad.
Los síntomas típicos son la falta de aire y la fatiga y ante la consulta médica se la puede confundir con EPOC (causada por el cigarrillo), asma, bronquitis y hasta estrés.
También llamada "la enfermedad de los labios azules", por el esfuerzo que implica a quienes la padecen respirar y movilizarse, pertenece a las dolencias consideradas "raras" o poco frecuentes. Es además progresiva y tiene una prevalencia calculada entre ocho y cuarenta casos por cada millón de habitantes.
La semana pasada expertos médicos latinoamericanos y organizaciones de pacientes de diversos países de la región se reunieron en Buenos Aires en el Taller Latinoamericano de Hipertensión Pulmonar organizado por Bayer, la Fundación Favaloro y la Sociedad Latina de Hipertensión Pulmonar y al que fue invitado El Tribuno.
Desde allí los participantes destacaron la urgencia de aumentar el diagnóstico temprano, así como la necesidad de poner a disposición de los pacientes los mejores tratamientos para la HPTEC. Durante el encuentro que tuvo lugar en la Fundación Favaloro, centro de excelencia cardiovascular internacional, participaron además medios de comunicación de Latinoamérica.
La reunión multidisciplinaria tuvo como objetivo promover el conocimiento de los desafíos y realidades que enfrentan los especialistas y pacientes con hipertensión pulmonar tromboembólica crónica, el único tipo de hipertensión pulmonar que es potencialmente curable. También, durante el encuentro, se presentó la campaña, pensada para las redes sociales "Un Aliento para Vencer", impulsada por los grupos de pacientes para llamar la atención sobre esta enfermedad.
La HPTEC además de ser una enfermedad rara, grave, progresiva y potencialmente mortal, también resulta difícil de diagnosticar porque sus síntomas son inespecíficos y pueden atribuirse a otras enfermedades pulmonares o cardiacas más frecuentes. A esto se suma que los medicamentos son muy caros y no todas las obras sociales los reconocen.
La HPTEC ocurre cuando trombos fibrosos restringen el flujo sanguíneo a los pulmones, lo cual causa un aumento gradual de la presión en las arterias pulmonares con la consiguiente sobrecarga del lado derecho del corazón que debe esforzarse para mantener el equilibrio de las presiones internas. A pesar de que se desconoce la prevalencia exacta, se calcula que esta enfermedad afecta entre 8 y 40 personas por cada millón.
Gracias a los avances científicos, actualmente la HPTEC es potencialmente curable mediante una cirugía llamada endarterectomía pulmonar (PEA), que consiste en remover el material tromboembólico (básicamente los coágulos) de las arterias que van del corazón a los pulmones. Los datos de un estudio de 2008 mostraron una tasa de supervivencia de unos 5 años- del 94% en los pacientes sometidos a cirugía PEA y que habían sobrevivido 3 meses después de la intervención qui rúrgica.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 6 meses

Si le llaman enfermedad de los labios azules, no creo que sea por el esfuerzo que les significa a los enfermos el respirar. Debe ser porque en muchso casos los labios se colorean de azul, signo de falta de oxígeno en la sangre.