La situación en la escuela 4.281 Manuel Castilla, de El Carril no da para más.
Cabe recordar que el establecimiento sufrió las consecuencias de un sismo registrado el año pasado en nuestra provincia, por lo cual desde entonces presenta seis de sus aulas con grietas profundas, que motivaron su cierre de forma preventiva, para resguardar la seguridad del alumnado.
La vieja estructura del edificio escolar data de 1908 y alberga a alrededor de 800 alumnos entre los 4 y 12 años de edad en dos turnos.
Para paliar la difícil situación estructural educativa en esta localidad, el Ministerio de Educación mandó a construir aulas de durlock en un galpón que pertenece al municipio.
Allí fue imposible dictar clases a fines del año pasado, a causa de las altísimas temperaturas registradas en los meses de octubre y noviembre, y por la incomodidad lógica de pretender hacer funcionar seis divisiones de la institución educativa en un galpón.
La cartera de Educación de la provincia reparó las aulas dañadas para que los chicos vuelvan a tener clases este año en el establecimiento. Pero las obras tardaron tanto como las decisiones desacertadas del Ministerio en cuestión.
Ante el reclamo de los padres se decidió implementar un tercer turno en las aulas que estaban en condiciones para que se puedan reacomodar las divisiones cuyos salones quedaron en desuso por razones de fuerza mayor.
Docentes, padres y alumnos tuvieron que reacomodar sus horarios para no perder clases a principios del presente ciclo lectivo.
La idea de recuperar el tiempo perdido fue peor. Se perdieron horas de estudio y aumentó el fastidio por la insólita falta de soluciones.
Por otra parte, las obras de refacción se paralizaron al poco tiempo de comenzar, sin ningún motivo.
Fue así que una docente, con apoyo de un nutrido grupo de padres hicieron público su reclamo en frente del gobernador Juan Manuel Urtubey en el desfile central del 25 de Mayo desarrollado en El Carril, que contó con la presencia del primer mandatario provincial.
Los chicos de uno de los grados de la escuela Castilla, hicieron su pasada frente al palco con cascos en sus cabecitas, lo que concitó la atención de todas las autoridades.
Así por indicación de sus mayores los chicos hicieron ver que para ir a estudiar deben ir con cascos por la inseguridad que presenta el edificio escolar y por el temor de que se termine desplomando sobre sus pequeñas cabezas.
Llamativamente, anteayer reaparecieron los obreros para seguir los trabajos de reparación en las aulas agrietadas.
Los padres, por su parte, cansados de tantas promesas, decidieron autoconvocarse a diario para hacer escuchar sus reclamos en las afueras de la escuela Castilla.
Esta vez los progenitores y tutores de los pequeños ya no piden que las reparaciones encaradas se terminen pronto, sino directamente la construcción de un edificio completamente nuevo.
Cabe recordar en ese sentido, que se trata de una obra que está presupuestada y aprobada por la provincia. Se trata de la edificación de una escuela nueva en El Carril, decisión tomada desde el año 2015.
Pero hasta el momento no se sabe nada de que haya llamados a licitación o partidas destinadas a tal fin.
La educación, una vez más, se ve así alterada con contingencias imprevisibles, como un temblor, pero también por la negligencia y la desidia de las autoridades de turno, amén de los cimbronazos económicos que a nivel nacional tienen a mal traer a gobernadores e intendentes de todo el país y, por supuesto a sus gobernados.

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