La escuela Maestro Roberto Terrones Riera, ubicada en el barrio 17 de Octubre, fue inaugurada hace 30 años y, aunque hoy cuenta con una matrícula de 1.330 alumnos distribuidos en los turnos mañana y tarde, no tiene escrituras.
Esta situación le impide avanzar en las obras que tiene aprobadas por la Provincia y la Nación.
Claudia Zalazar, directora del establecimiento, fue contundente al señalar: "Como no contamos con las escrituras del terreno donde está emplazada la escuela, es muy dificultoso poner en marcha proyectos como la construcción de cuatro salas de jardín y el cercado perimetral".
La docente explicó que esto es competencia de la Municipalidad, ya que es la que debe donar el terreno. "Aparentemente, la comuna no tiene quien haga la mensura. Además, desde el área de Legales nos pidieron que el Ministerio nos haga el pedido de donación".
Los pedidos ante la cartera provincial se realizaron en mayo pasado y los directivos de la escuela temen que los fondos "ya no estén para cuando las escrituras del terreno estén listas".
Si bien trascendió que la supervisora hizo gestiones para la donación del terreno a la institución, la burocracia impide avanzar en las obras.
"Tuvimos una entrevista con el Departamento Jurídico municipal y si bien agilizaron el trámite, aún falta la mensura", explicó la directora. Señaló que uno de los requisitos para continuar con la diligencia es que la ministra de Educación, Analía Berruezo, haga el pedido formal a la Municipalidad, pero casi al término del año lectivo aún no se concretó.
El ingeniero Esteban Cuéllar, profesional oranense, ofreció sus servicios en forma gratuita para realizar la mensura, por lo que solamente falta el pedido formal del Ministerio.

Prioridad de obras

La institución cuenta con dos proyectos aprobados, uno por la Provincia y otro por la Nación. El primero es la construcción de cuatro salas para el Nivel Inicial y el segundo es el cerramiento perimetral. "Estos proyectos tienen un plazo y si no lo presentamos en tiempo y forma, esos recursos se destinan para otro fin", contó María Miranda de Sosa, docente del Jardín de Infantes.
El cercado del establecimiento es imperioso, ya que es un blanco fácil de los delincuentes. "Días pasados robaron la bomba de agua y un sector de los baños quedó sin agua. Ahora estamos enrejando el lugar para asegurar el lugar y colocar una nueva", dijo la directora.

Desprotegidos

Según la docente María de Sosa, el del jueves es el robo número 50 que ella registra en los casi 25 años que lleva como miembro del plantel de la escuela. "Ya no sabemos qué hacer; estamos cansados", dijo.
En los registros de la comisaría 20, entre el año pasado y lo que va de 2016, se denunciaron cinco robos: 15 de febrero y 18 de marzo de 2015, 16 de febrero, 21 de agosto y 14 de octubre de este año. Los ladrones se llevaron, entre otras cosas, eleentos de laboratorio y la bomba de agua.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora