La imagen del general Martín Miguel de Güemes, atesorada en el Museo Histórico del Norte, con sede en el Cabildo de Salta, reviste singular importancia, hecho que jerarquiza la decisión de El Tribuno de publicarla este 17 de junio.
Cabe recordar que cuatro meses después de declarada la Independencia, desembarcó en Arica el mariscal de campo José de la Serna e Hinojosa, nombrado general en jefe del Ejército del Alto Perú, acompañado por destacados oficiales como Jerónimo Valdés, Antonio Seoane, Fulgencio Toro, Valentín Ferraz y Tomás de Iriarte. Venía con la misión de reinstalar los derechos y el dulce gobierno del rey. Tenía un fuerte estímulo: la mayor parte del territorio sublevado había sido recuperado, solo quedaban libres las provincias que hoy constituyen la República Argentina.
De la Serna asumió en noviembre el mando del ejército en Cotagaita y desde allí inició el avance hacia Buenos Aires, donde preveía llegar en mayo de 1817. La situación le era propicia, varios jefes patriotas habían sido ejecutados o tomados prisioneros (Juan José Fernández Campero, Vicente Camargo, Ildefonso de las Muñecas, Manuel Ascencio Padilla, Ignacio Warnes, entre otros) fortaleciendo la moral de los experimentados realistas.
El avance fue continuamente obstaculizado por los patriotas. De la Serna logró ocupar Jujuy y Salta, perdiendo integrantes, fusiles, tercerolas, víveres, equipajes, ganado, etc. Para restaurar el virreinato del Río de la Plata necesitaba derrotar a las tropas al mando de Güemes, anular el plan libertador de San Martín, articular su accionar militar con los realistas de Chile y Montevideo y reconquistar Buenos Aires. No pudo cumplir el objetivo.
El 5 de mayo, humillado por las tropas de Güemes, De la Serna abandonó Salta en condiciones dramáticas, bajo permanente acoso, dejando a sus espaldas un territorio devastado. La derrota lo impulsó a pedir su relevo, actitud que los jefes españoles calificaron de fanfarronada andaluza.
Luis Oscar Colmenares dijo al respecto: "El triunfo por la libertad e independencia de las Provincias Argentinas fue para los gobernantes de la época uno de los más importantes y brillantes. Sin embargo, cuando la República comenzó a conmemorar las victorias obtenidas solo se acordó de las que duraron unas horas, como las batallas de San Martín en Chacabuco y las de Belgrano en Tucumán y Salta, olvidándose de las que duraron meses, como la victoria sobre el mariscal De la Serna, el más importante de los triunfos patriotas en territorio argentino".
La invasión duró cinco meses y el mariscal retornó al punto de partida el mismo mes que había planeado ocupar Buenos Aires. En su vano intento se había cumplido la prevención de Olañeta: "Es un error aplicar en los despoblados de América el sistema de movimientos rápidos, practicado con tanto fruto por los guerreros de Europa". O lo que afirmaba San Martín: "Un mariscal de Francia no sirve en América ni para sargento".
La condecoración
Como consecuencia de la expulsión de De la Serna, el director supremo dispuso conceder al primogénito de Gemes una pensión vitalicia. Meses después decretó que para perpetuar los distinguidos servicios de los defensores de la libertad, un premio consistente en una estrella de seis brazos con la inscripción: "Al mérito en Salta. Año 1817", que para Güemes sería confeccionada en oro.
La estrella fue diseñada por Belgrano, representando en cada punta a un héroe (Martín Güemes, Luis Burela, Pedro Zavala, Apolinario Saravia, Juan Antonio Rojas y Mariano Morales).
Se necesitaban 6.610 condecoraciones que no se concretaron, por razones presupuestarias.
En ese contexto se comprende por qué Martín Gabriel Figueroa Güemes pintó la estrella en el pecho del héroe, imagen que El Tribuno publica en jubilosa adhesión al reconocimiento nacional recientemente instituido.

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Sección Editorial

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Piolin de Macramé
Piolin de Macramé · Hace 5 meses

Sin embargo, los porteños siguen sin entender por qué decimos que Güemes está a la altura de San Martin y Belgrano!


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