Intillay Intillay (oh mi Sol)
Ñoqanchis kusikunanchis (nosotros nos regocijamos)
Kunan Kunan (es Hoy)
Hatun Punchay Kan (un gran día)
Intillay Intillay (oh mi Sol)
Qoñita apachimuway (envíanos el calor)
Chirita aysariway (levanta los fríos)
Intillay (oh mi Sol)
Esta canción se remonta a épocas preincaicas y anuncia un año nuevo signado por la luz y el calor del sol. Cada 21 de junio, el astro rey se aleja de la tierra hasta su punto máximo. Es el solsticio de invierno que trae a cuestas la noche más larga del año y, consecuentemente, el día menos iluminado. En esa fecha, nuestros ancestros andinos conmemoraban el Inti Raymi o Fiesta del Sol, la celebración más importante de la tradición incaica. La ceremonia era el equivalente a nuestra fiesta de Año Nuevo y marcaba el inicio de un nuevo año agrícola. Pero, además, era un momento trascendental de conexión con el padre Sol: "Solsticio significa 'sol inmóvil'. Durante el Inti Raymi nuestros antepasados le pedían al sol, que estaba más lejos que nunca, que retorne, que vuelva cerca de la tierra para darnos calor", explicó a El Tribuno Katia Gibaja, presidenta de la Fundación Ecos de la Patria Grande y de la Academia Quechua Qollasuyo. Precisamente, el fuerte contenido simbólico y ancestral del Inti Raymi o Fiesta del Sol, se mantuvo intacto hasta nuestros días gracias al compromiso de instituciones como estas, que año a año reeditan el ritual que una vez más tendrá lugar en el Cerro San Bernardo, el martes a las 7, esperando los primeros rayos para que "su luz llegue a tu corazón", tal fue planteada la intención de este año. "Se trata de contrarrestar el efecto de los filtros solares, y de todo lo nocivo que se le adjudica al sol alejando su verdadero significado. La luz llega al corazón y sensibiliza a las personas en épocas de desaciertos, esa es la verdad".
Antes de este gran día, en las fiestas ancestrales se celebraba el Nina Raymi o Fiesta del Fuego: "En la noche del 20 de junio se apagaba el fuego sagrado del templo mayor del Sol, el Qorikancha, en el Cusco. Se agradecía que haya estado encendida representando al Sol durante un año. Al día siguiente, con los primeros rayos del Sol, el Willaq Huma hermano del Inka encendía el fuego sagrado usando un medallón de oro cóncavo y bruñido como manifiestan los cronistas del siglo XVI", detalló Katia Gibaja.
El inca Garcilazo de la Vega en su obra Comentarios Reales, narraba el modo de encender ese fuego: "En el medallón se colocaba un hisopo de lana de vicuña y como efecto de lupa, los primeros rayos del sol, el 21 de junio, encendían el fuego sagrado que se llevaba al templo del Sol donde se lo cuidaría por un año", comentó Gibaja para explicar el círculo divino que se completa con los rituales del Nina Raymi y el Inti Raymi.
En Salta, como hace 15 años, se honrará al Sol en la cumbre del Cerro San Bernardo esperando la energía sanadora de los primeros rayos.

Relación entre el Nina Raymi y la llama votiva

Por Katia Gibaja Presidente de la Fund.Ecos de la Patria Grande
En las fiestas ancestrales, en la noche del 20 de junio se apagaba el fuego sagrado del templo mayor del Sol, el Qorikancha. En el Cusco, esta acción es llamada Nina Raymi o Fiesta del fuego, que agradece por haber estado encendida representando al Sol durante un año. Curiosamente el 20 de Junio es el Día de la Bandera y todos los argentinos que conocemos y fuimos al Monumento a la Bandera en Rosario de Santa Fe, vimos la famosa “Llama Votiva” en homenaje al general Belgrano que está permanentemente encendida y también en la catedral de Buenos Aires, esta la llama votiva en honor al general Don José de San Martin, y en Salta, aunque pequeña, está la llama votiva en la Catedral en homenaje al héroe nacional, general Martin Miguel de Güemes.
Lo que muy pocas personas saben es que la raíz de las llamas votivas está en la cultura ancestral de América y especialmente en la cultura tahuantinsuyana o Inca, y en su capital el Cusco, donde cada 20 de junio se apaga el fuego sagrado para que los primeros rayos del sol del 21, renueven las energías de un nuevo año.
En este 2016, año del Bicentenario de la República Argentina, estrechamos los lazos que nos unen en la hermandad de los pueblos de la América profunda. Con el qhapaq ñan: camino de la sabiduría, camino de lo justo y camino de la integración de los pueblos. Los tres niños incas del Llullaillaco, el Señor del Milagro que llegó por los caminos incas, los héroes precursores de la emancipación americana, y el Sol que está presente en cada instancia del Pacha: tiempo-espacio, y Gea: tierra.

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Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 5 meses

Cualquiera que sea tomado desprevenido podrá pensar que todo esto es cuestión de "nuestros antepasados andinos", cuando en realidad es un tema que apasiona a los hombres de todas las latitudes y todos los tiempos. El occidente europeo está lleno de dólmenes y menhires que señalan este y otros acontecimientos astronómicos de indudable influencia social y religiosa cuyos ecos llegan todavía hasta nosotros. Solsticios y equinoccios fueron observados , venerados y estudiados en la antigüedad, es más, ambos solsticios están incorporados simbólicamente en el catolicismo como los nacimientos de San Juan el Bautista y 6 meses después la natividad de nuestro señor Jesucristo. Por todo ello, suban al cerro si quieren, siempre es positivo hacerlo para nuestra salud. Disfrazarse de andino y musitar oraciones en quechua son cosas simplemente accesorias.


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