La geografía masónica de Napp

Ricardo Alonso

La geografía masónica de Napp

Uno de los libros más ricos en información que se haya escrito sobre nuestro país es prácticamente desconocido no solo al público en general sino también en amplios círculos académicos.
Por alguna extraña razón ni su autor, ni su contenido, resultan hoy conocidos cuando podría decirse que muchos de los temas abordados mantienen casi plena vigencia.
Se cumplen ya 140 años de su edición y conserva todavía la frescura de los libros obligados de consulta. Se trata de la obra "La República Argentina" de Ricardo Napp, que fuera publicada en 1876 para ser llevada a la Exposición Internacional de Filadelfia de ese año.
Dicha exposición fue especialmente relevante, ya que celebraba el primer centenario de la independencia estadounidense y duró desde el 10 de mayo al 10 de noviembre de 1876.
La Argentina quería mostrarle al mundo cuáles eran sus riquezas, su ciencia y su tecnología, y buscar así potenciales inversores.
Ya lo había hecho antes en la Exposition Internationelle de París de 1867 a la cual asistió personalmente Domingo F. Sarmiento. Ello motivó a Sarmiento para la organización en Córdoba de una importante exposición nacional en 1871.
Ricardo Napp escribió él y además invitó a colaborar a reconocidos científicos de la época. Precisamente a los sabios extranjeros, especialmente alemanes, que Sarmiento había traído, vía Burmeister, para la Academia de Ciencias de Córdoba. Es más, muchos de ellos dieron a conocer en esa obra sus primeras investigaciones inéditas y fundacionales sobre la naturaleza física y biológica del país. La idea era mostrar el enorme potencial de Argentina en cuanto a sus riquezas vírgenes.
Apoyados en los datos duros de la ciencia y la estadística y no en la mera propaganda.
El libro de Napp consta de 482 páginas, más 97 páginas anexas, de una Estadística del Comercio Exterior de la República Argentina. Esta última sección contiene valiosos datos de nuestras exportaciones e importaciones entre 1870 y 1875.
El libro está ilustrado con una lámina desplegable en blanco y negro, un gran Mapa de la República Argentina en portafolio, desplegable, en blanco y negro, construido por A. de Seelstrang y A. Tourmente y grabado por Curt Stiller; dos mapas fitogeográficos en color, un mapa de las vías terrestres de comunicación y una Carta topográfica de La Pampa y de la línea de defensa (actual y proyectada) contra los indios. Construida por orden del Dr. Adolfo Alsina por el Sto. Mayor F. L. Melchert", todos desplegables y litografiados por Alberto Larsch.
La obra con un total de 25 capítulos, fue simultáneamente escrita en alemán, español, francés e inglés. En total se editaron 15.000 ejemplares que se repartieron en los consulados argentinos de los países europeos. Los primeros cuatro capítulos, incluidos la introducción, reseña histórica, límites, área y población, y clima, se deberían a la pluma de Napp.
Los capítulos de geografía física, de geología y de los minerales explotables fueron escritos por el Dr. Alfred Stelzner, considerado hoy el padre de la geología argentina. Mucho antes de que diera a conocer en Alemania la que sería la mayor obra científica sobre la geología argentina en el siglo XIX. La vegetación fue descripta por el Dr. Pablo G. Lorentz y es un muy extenso capítulo donde con criterios modernos se define un estudio sistemático de la fitogeografía que va acompañado por dos magníficas litografías a color.
Otro aporte de enjundia es el capítulo sobre fauna escrito por el Dr. H. Weyenbergh, donde se describen mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces e insectos entre un sinnúmero de organismos.
Los suelos de la pampa fueron descritos desde el punto de vista físico y químico por el Dr. Adolfo Doering. Emilio Hnicken se ocupó del rico distrito minero del Famatina. Federico Schickendantz, jefe de las fundiciones de Pilciao en Catamarca, tuvo a su cargo el estudio de los minerales de sulfatos presentes en Catamarca y La Rioja.
El Dr. Max Siewert, que pasó algunos años en Salta antes de volver a Alemania, escribió al menos tres capítulos importantes tales como el análisis químico de las aguas de ríos y fuentes termales (entre ellos ríos de Salta y las aguas termales de El Bordo y Rosario de la Frontera), el análisis químico de las cenizas de las materias de curtir y otro sobre las plantas tintóreas y la industria textil y de teñir.
Los diez capítulos restantes tratan de manera pormenorizada sobre agricultura, vías de comunicación, comercio e industria, Constitución de la Nación Argentina; hacienda, deuda pública, presupuesto, ley de aduana, sistema monetario, y de pesas y medidas; instrucción pública, institutos científicos, cultos, prensa; ejército y marina, indios y fronteras, inmigración y colonización; así como las 14 provincias y los territorios nacionales.
A manera de cierre y conclusión se adjunta el Mensaje de Apertura de las sesiones del Congreso de la Nación del 1 de Mayo de 1876, dirigido por el señor presidente Dr. Nicolás Avellaneda. Como puede apreciarse es una obra de síntesis mayor, no solamente por el volumen y cantidad de contenidos, sino especialmente por la calidad de la pluma de los que escribieron allí. Poco se sabe sobre la biografía de Richard Napp, salvo que era alemán, llegó joven al país, trabajó como periodista y agente de vinculación de la inmigración alemana y fundó varios periódicos entre ellos el mensuario La Plata Monatsschrift (1873-1876). Este mensuario previo a los Anales de la Sociedad Científica Argentina, concentró información sobre ciencias naturales e industrias de todas las provincias argentinas y países de la región.
En el primer volumen hay un artículo escrito por el Ing. Francisco Host, un alemán radicado en Salta quién describió las distintas cualidades de suelos y cultivos de la provincia, desde la Puna hasta la llanura del Chaco. Napp fue también director de La Revista Alemana (1876) y de El Economista, revista quincenal que apareció en 1877. Un tema de gran interés es que la obra fue encargada por el Comité Central Argentino que era uno de los órganos principales de la masonería. Como tal figura catalogada en la Biblioteca Nacional de Maestros. Fue además impresa en la Sociedad Anónima de Tipografía, Litografía y Fundición de tipos, de la calle Belgrano 189, de Buenos Aires. Filadelfia fue un bastión de la masonería en los Estados Unidos. Recordemos a Thomas Jefferson, científico, paleontólogo y presidente de los Estados Unidos. Sarmiento, Avellaneda y otros miembros de la sociedad local, pertenecían a la Masonería. De allí que habría una clara conexión entre los que programaron la obra, la escribieron y la presentaron finalmente en Filadelfia. Más allá de cualquier análisis historiográfico, lo cierto es que la geografía de Napp sigue siendo una de las obras científicas pioneras de nuestro país.

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