La Heladera Social cumplió un mes de vida en la ciudad de Rosario de la Frontera. Funciona en el salón parroquial de la iglesia Nuestra Señora del Rosario y fue una iniciativa de la carrera de Economía Social que se dicta en el medio, cuyo responsable es el profesor Edgardo Chaig.
Para los rosarinos, la permanencia y buen manejo de la heladera fue motivo de festejo y lo hicieron en la calle Alvarado, frente al salón parroquial. Allí repartieron unos 500 vasos con gelatina a los niños y en horas del mediodía se sirvió una feijoada, uno de los platos nutritivos más populares y típicos de Brasil.
La comida fue un aporte realizado por el Ministerio de Asuntos Indígenas y Desarrollo Comunitario a través del programa "Salta come en familia", que se unió a los agasajos y desde hace una semana está en la Ciudad Termal con su curso de capacitación.
"Es una alegría muy grande, puesto que ya transcurrieron 30 días desde la puesta en marcha de la Heladera Social, que permite a la gente de menos recursos acceder, de manera gratuita y diaria, a la comida que aporta generosamente la propia comunidad y algunos locales de comidas como restaurantes y bares", remarcó el párroco Víctor Yurquina junto a la hermana Natividad, de la Congregación Hijas de Santa Ana.
Estuvieron los alumnos de Economía Social y el grupo de personas que están recibiendo la capacitación de cocina, se instaló un pelotero para los más chicos y el Taller de Danzas Folclóricas de la Dirección de Cultura presentó un espectáculo con danzas típicas salteñas.

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