"La necesidad tiene cara de hereje".
Al paso que va la decisión de eliminar la mancha amarilla, varios propietarios de campos en esta zona bendita y olvidada serán ejecutados por obligaciones de distinto origen, en el mayor de los casos, espurios; aunque es de esperar que los jueces, conocedores de la problemática, no dicten sentencias de remate antes de que se levante la medida, ya que estos campos tienen hoy el valor por hectárea de la tierra de Kalahari, y el precio que se obtendría en remate podría llevar a que los ejecutados exijan reparación por precio vil fijado en momentos de abulia y languidez. Es urgente, y como primera medida, que el letal amarillo desaparezca para dar paso a estas otras dos iniciativas:
El presidente Macri flexibilizó por decreto 820/16 la ley de adquisición de tierras por extranjeros. Aunque no es suficiente, deja abierto el tiempo, treinta más quince días, para que las provincias fijen sus porcentuales de disponibilidad para el capital de inversores foráneos, pero dispuestos a jugarse con la certeza de que las tierras pasarán a producir lo que se siembre, acompañadas de acuíferos abundantes y de primera calidad. Tras el censo de titularidad, se llega al porcentual del 5,93% de campos en manos de capitales extranjeros sobre un total de 267 millones de hectáreas disponibles en nuestro país. Siendo que la ley permite que el 15% de esta superficie sea adquirida por capitales de afuera, queda una diferencia de más de 20 millones de hectáreas disponibles y aceptadas para la venta. Justo -¡qué maravilla!- lo que nuestro Gran Chaco Argentino posee. ¿No es una ecuación perfecta la que se nos ofrece como factibilidad para comenzar cuanto antes a producir?
Y está la tercera posibilidad: desgravación impositiva para desarrollar tierras improductivas, deducibles del impuesto a la ganancia, como una zanahoria en la nariz del emprendedor que aspira a superarse en estas latitudes de clima cálido, no susceptibles de inundaciones, y producir contra estación para los mercados importantes del mundo, construir agroindustrias a la vera de rutas pavimentadas y con energía eléctrica, etcétera, en pueblos hoy sumergidos en la miseria que reclaman que "todo nos sale más caro dado las distancias que nos separa", que "en la zona no hay trabajo" y que "los subsidios no alcanzan para vivir". Nosotros aportamos ideas; el Gobierno Nacional, su ejecutividad a través de leyes o decretos. El capital extranjero vigoriza y hace maravillas sin pérdida de tiempo: frigoríficos, plantas de biodiesel y etanol; exportan sus productos.
Derogar de manera total la zona amarilla, permitir a los extranjeros que adquieran campos para producir, no para especular, en el Gran Chaco; desgravar impositivamente los desarrollos agropecuarios hasta que concluya la etapa de mejoras: Tres medidas que al Gobierno Nacional, y menos al Gobierno Provincial, no le costará un dólar; y el flujo de divisas al cabo de diez años será abundante, producido por esta zona hoy necesitada de alimentar a sus habitantes, y perfeccionarlos técnicamente en producción agropecuaria de gran demanda en el mercado mundial de alimentos. Y nosotros podremos seguir alumbrando ideas, con el único rédito de que nuestros hijos y nietos vean crecer sanamente la economía de esta potencia mundial, hoy en estado de hibernación.

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Sección Editorial

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