Tras el veto del presidente Mauricio Macri a la ley antidespidos, la Iglesia manifestó su preocupación por los "miles de trabajadores" que se encuentran "sin acceso a sus derechos sociales", y sostuvo que "son señales de alerta que no se pueden desoír".
En el mensaje final de la Semana Social, pronunciado por Jorge Lozano, presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral (Cepas), la Iglesia se refirió a las "situaciones de precarización laboral en que están inmersos buena parte de los trabajadores, que no tienen acceso a sus derechos sociales ni protección del Estado y que son señales de alerta que no se pueden desoír".
En la misa de cierre del encuentro, Lozano, obispo de Gualeguaychú, formuló este mensaje en momentos en que las centrales obreras analizan la realización de una movilización y de un paro nacional por la situación del empleo.
Lozano también expresó la preocupación de la Iglesia "por los rostros concretos de quienes viven en la miseria y no cubren sus necesidades más elementales".
"Particularmente, tuvimos en cuenta la necesidad urgente de una adecuada nutrición infantil", aseveró el sacerdote y dijo que recogieron también "las urgentes preocupaciones por el cuidado del ambiente, la corrupción, el narcotráfico, la adicción a los juegos de azar, como amenazas serias al desarrollo integral y la promoción humana".
El organismo episcopal que preside monseñor Jorge Lozano citó el documento de los obispos "El bicentenario, tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos", y exhortó a "abrir el futuro para una Argentina fraterna y solidaria, pacificada y reconciliada, condiciones capaces de crear una Nación para todos".
En su mensaje en representación de la Iglesia Católica argentina, Lozano instó a "alentar el fortalecimiento del sistema democrático, la independencia de los tres Poderes del Estado, promoviendo la participación ciudadana".
"Es grave que se critique al Papa"
Por su parte, en una entrevista con un matutino porteño, el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de Ciencias, consideró "grave" que haya una crítica constante al Papa desde Argentina, y cuestionó el "ombliguismo" de "poner el yo y los propios problemas delante de los problemas reales del mundo", porque eso "es una falta de horizonte que espanta".
"Es un escándalo que en la Argentina no apoyen al papa Francisco", sostuvo Sánchez Sorondo al sostener que en el país "siempre interpreten las cosas de un modo provincial. Hay una especie de egocentrismo por el que uno ve el árbol, pero no el monte".
El arzobispo también defendió la reunión con magistrados que se realizará en junio -que fue duramente criticada por la diputada Elisa Carrió-, al señalar que invitaron a "jueces de todo el mundo, como deseo del Papa de empoderarlos para que tomen cabal conciencia de su misión frente a los desafíos de la globalización de la indiferencia". "Lo que es curioso es que alguien, de alguna manera cercana al Gobierno, esté criticando al Papa por una acción en la que deberían estar interesados todos los gobiernos, porque el Papa, en definitiva, está ayudando a realizar el bien común, muy concretamente", añadió en alusión a Carrió.

Otro informe preocupante

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) difundirá en los próximos días un documento que reflejará un nuevo aumento de la pobreza en el país.
Un extracto del relevamiento señala que el mayor riesgo de subocupación y empobrecimiento no afecta actualmente al sector formal de la economía (empleados registrados), sino a los trabajadores informales.
"Los incrementos en los precios y las tarifas y la menor actividad interna están generando un aumento de la pobreza. Estos nuevos pobres son, en general, familias de trabajadores de sectores populares no marginales o clase media baja que no cuentan con protección social", precisó Agustín Salvia, director del observatorio de la UCA.
El informe señala que todos los que se suman día a día a la estadística emergen de medidas "normalizadoras" del actual gobierno.
Para el informe no hay todavía una crisis ocupacional, pero para estos sectores "en nada habría ayudado la ley antidespidos, pero sí una más clara decisión política a proteger, subsidiar y promover más fuertemente el empleo, el consumo y el nivel de actividad en los mercados donde estos seg mentos se desenvuelven".

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