La Iglesia reclamó a las autoridades trabajar con "urgencia" y en forma interdisciplinaria para frenar la trata y el tráfico humano, tras advertir que en los últimos seis años fueron rescatadas 9.987 personas víctimas de redes delictivas.

La advertencia la formuló la Comisión Episcopal de Migraciones al presentar los primeros resultados de la iniciativa "Movilidad humana en situación de explotación, trata y tráfico: proyecto de diagnóstico e intervención territorial en el norte argentino'".

El organismo episcopal, que preside el obispo jesuita Hugo Salaberry, insistió en el documento en que hay que trabajar de "manera urgente" en la problemática de la trata para evitar que miles de personas sigan siendo captadas por redes de explotación sexual y laboral.

El estudio eclesiástico citó estadísticas del Ministerio de Justicia que revelan que 9.987 personas fueron rescatadas de redes delictivas desde abril de 2008, cuando entró en vigencia la ley 26.364 de trata de personas, y que el 48% de las víctimas liberadas en 2015 fueron por explotación sexual y 52% por explotación laboral.

La Iglesia destacó, además, que el informe oficial puntualiza que se recibieron 6.268 denuncias desde la creación en 2012 de la línea gratuita 145.

La Comisión Episcopal de Migraciones aseguró que su proyecto tiene como desafíos lograr un "empoderamiento" de los diferentes actores involucrados en el tema, y promover "un trabajo conjunto y articulado" con organismos gubernamentales, ONG y sectores académicos.

Asimismo, señala que la iniciativa buscará continuar con las acciones de prevención y concientización sobre la trata de personas, especialmente entre adolescentes y jóvenes, y "desarrollar acciones para mejorar los controles fronterizos genuinos en las fronteras".

La Iglesia finalizó la primera etapa del proyecto con un mapeo y diagnóstico actualizado del problema de la trata y el tráfico humano en el Noroeste Argentino (NOA).

Referentes eclesiásticos de Salta, Jujuy y Santiago del Estero registraron en el informe los recursos y acciones existentes, y detallaron las instituciones, asociaciones, referentes privados y del Estado que trabajan la temática de trata, tráfico y explotación.

A partir del mapeo, la Iglesia anticipó que la segunda fase del proyecto consistirá en concretar acciones específicas "surgidas de la misma lectura del territorio, sus necesidades y recursos".

Los referentes eclesiásticos decidieron, además, enfocar el trabajo en prevención, sensibilización y capacitación, "involucrando los actores sociales locales, estableciendo nuevas redes de acción y diagramando actividades capaces de generar resultados sustentables y multiplicables".

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