Cada vez queda más demostrado que el ingenio de los salteños no tiene límites. Ponen toda su capacidad para resolver desafíos que se le presentan a diario, logrando innovación de gran calidad y con pocos recursos. Esta es la historia de dos profesionales que sin ningún tipo de financiamiento intentan generar un cambio en la medicina de la provincia.
Con una impresora digital 3D, un técnico electrónico y un médico traumatólogo infantil replicarán a escala real la cadera de una paciente de 7 años. Este método le permite al médico conocer la anatomía interna del paciente mucho antes de operarlo, dándole la posibilidad de elegir la estrategia quirúrgica reconstructiva más adecuada y diseñar a medida del paciente el tipo de implante o prótesis necesaria.
Además, se logra reducir el tiempo de operación y los riesgos de la intervención.
Este método se utiliza en Estados Unidos y Europa desde hace varios años, pero en Salta será la primera vez. Gustavo Martel (traumatólogo infantil) y Esteban Corces (técnico electrónico) utilizarán la impresión 3D con fines médicos con recursos completamente locales.
Martel tiene 40 años y hace seis que regresó a la provincia después de estudiar medicina en la Universidad Nacional de Tucumán y realizar su especialización en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, de la Ciudad de Buenos Aires.
En diálogo con El Tribuno, contó que la paciente que va a ser operada en diciembre tiene sus dos caderas luxadas. "La operaron tres veces y con tantas cirugías se deformó mucho la anatomía normal. Tener físicamente el hueso te permite diseñar la cirugía posible para ese caso y entender la anatomía completa", dijo el especialista. Y agregó: "Sobre esa maqueta yo puedo diseñar los implantes necesarios para sujetar el hueso una vez que se corta. Da la posibilidad de hacer una cirugía muy precisa".
Martel señaló que utilizar el tamaño real del hueso de la paciente le permite probar distintas alternativas de técnicas quirúrgicas que se usan para este tipo de problemas y saber cuál es la que en forma más precisa servirá para encontrar una solución.
Esteban Corces, la otra pata de este proyecto, contó que un día decidió comprase una impresora 3D para "curiosear", y que una vez jugando al fútbol se esguinzó el pie y no tuvo mejor idea que fabricarse la bota ortopédica con la impresora. "Esto fue el puntapié para que Gustavo vea la calidad de la impresión", detalló el técnico.
Señaló que la posibilidad de hacer réplicas del cuerpo humano es una idea que tenían hace mucho tiempo con Martel. "Un día Gustavo me pidió que haga la réplica de la cadera de la niña que va a operar para que pueda estudiarla y planificar la operación. Para que yo pueda replicar una parte del cuerpo humano, Gustavo tiene que tomar una imagen del paciente en un tomógrafo. Con la impresora 3D le fabricó una pieza de la persona que va a operar en un plástico PLA", afirmó Corces.

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