La apertura de la importación de manufacturas de consumo masivo como textiles, calzado, juguetería, electrodomésticos, muebles, como así también alimentos, en la cual Argentina posee industrias que generan gran cantidad de empleos, puede significar una dificultad muy grande para las empresas que lo generan; entre las que encontramos en gran cantidad pymes, que en los últimos años protagonizaron un proceso progresivo de industrialización, invirtiendo, perfeccionándose e instalándose en parques industriales.
En los últimos meses se registró el aumento de la importación de diversos productos que afectan directamente estos sectores, que incluso en algunos casos supera en cantidad, todo lo importado el año pasado. A esta situación se agrega, además, que en el mundo hay saldos de stock de mucha producción que no encuentra mercado, como es el caso en la región de Brasil, que intenta compensar la caída de su mercado interno o de China que pretende sustituir la falta de compra de países europeos, realizando ofertas con precios muy agresivos. La administración del comercio exterior es un factor que define de manera decisiva el desarrollo industrial que como Nación se pretende, es un contrasentido someter nuestras industrias a una competencia directa en muchos casos, sin tener un apoyo de parte de políticas públicas, de infraestructura y económicas que la sostengan.
La consigna del libre mercado de apertura total es afirmada por naciones que cuando tienen que proteger su producción lo hacen, es conocido el impedimento que la Argentina tiene para vender muchos productos a Estados Unidos o a países de Europa, o incluso a Chile. Nuestra provincia ha generado una oferta industrial en alimentos, de cerámicos, de carrozado, de envases plásticos, de productos químicos, de muebles; con ejemplos de esfuerzos empresariales importantes que no están ajenos al riesgo de la oferta de bienes importados que afecten su continuidad. Por esto no estamos ajenos directamente, y por supuesto en ese contexto la crisis de empleo en los cordones industriales de grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe puede perjudicar actividades como el turismo nacional, del cual nuestra provincia es uno de los mayores receptores.
La industria es muy importante como generadora de empleo, como para no ser tenida en cuenta, y es un factor decisivo del desarrollo por lo cual es imprescindible que se la contemple a través de una administración del comercio exterior inteligente, que le permita acceder a importar, si es necesario, tecnologías e insumos para crecer, y a un marco de competencia posible con la oferta de productos importados de otros países. Defender lo que se ha logrado a través de las pymes industriales es central, para no retroceder. Solicitar, proponer y reclamar a los responsables de las medidas que puedan perjudicarla es la lógica que se ha establecido con la toma de decisiones del aprendiendo sobre la marcha, y sus efectos negativos que nos aleja de la necesaria planificación y análisis.

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