Hace algunos años, debido a la creciente inseguridad que se registra en la ciudad de San José de Metán, el gerente del hospital Del Carmen, Napoleón Zunino, se vio obligado a cerrar de noche el acceso principal y la entrada a los consultorios del nosocomio local.
Pero los hechos de violencia, entre robos, intimidaciones y destrozos, continúan, principalmente durante los fines de semana.
La problemática fue planteada por el senador por el departamento de Metán, Roberto Enrique Gramaglia, quien presentó hace unos días un proyecto de declaración para que se designe personal de seguridad en el interior y en los alrededores del hospital.
"El proyecto fue apoyado por mis pares y aprobado por unanimidad. Solicitamos al Ministerio de Salud que disponga la colocación de personal de seguridad privada en el interior del nosocomio. Por otra parte, pedimos también la presencia de policías en el exterior del hospital en forma permanente", dijo Gramaglia a El Tribuno.
"Esto surgió porque he recibido la inquietud de profesionales y no profesionales que desarrollan sus tareas en el lugar y relataron numerosos hechos de violencia e incidentes, que ocurren principalmente los fines de semana. Esta lamentable y penosa situación también afecta a los pacientes y familiares de los internados", dijo el legislador.
Entrada restringida
El gerente del hospital metanense dijo ayer que la puerta principal de ingreso al hospital se sigue cerrando a las 18 todos los días, al igual que la vieja guardia, por la que se accede a los consultorios, que se cierra a las 21.
Además, se cierra un portón que se comunica al fondo del hospital, donde estacionan sus vehículos los médicos y el personal hospitalario, debido a que también se registraron ya varios ataques y robos a los rodados.
"Estoy completamente de acuerdo con la iniciativa del senador Gramaglia, ya que nos sigue preocupando la seguridad en nuestro hospital", sostuvo ayer, Napoleón Zunino a El Tribuno.
Por las noches, solamente queda abierta la guardia principal, ubicada sobre la calle Alvarado, donde sería imprescindible contar con personal policial o una garita para que exista vigilancia en forma permanente.
"Se registra mucha violencia e intolerancia en estos tiempos. Y nuestra ciudad no es ajena. Esta violencia también se hace presente en los distintos centros de salud de los barrios", destacó el gerente del nosocomio.
Ataque en un centro de salud
Sobre la violencia en los barrios, cabe destacar que recientemente, la enfermera María Nilda Arrieta fue atacada por dos jóvenes que le pidieron cigarrillos cuando estaba ingresando a trabajar en el centro de salud Juan Domingo Perón, del barrio El Crestón.
La mujer denunció que les respondió que no tenía, por lo que los sujetos se ofuscaron y comenzaron a insultarla. Arrieta ingresó de inmediato al centro de salud y cerró la puerta, pero los malvivientes comenzaron a empujar para tratar de abrirla.
Dijo que en ese momento uno de los jóvenes le dio un golpe a la puerta y rompió el vidrio.
Los vándalos siguieron insultándola y, como no pudieron ingresar, se retiraron.
La enfermera quedó atemorizada y radicó la denuncia en la Comisaría 30. Luego la Policía, en diferentes operativos, detuvo a los dos acusados del ataque.

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