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La interna K ya no se oculta
La crisis política que vive el oficialismo por estas horas es tan profunda que ya no se cuidan ni las formas: pasaron tres días desde las elecciones y la Presidenta no se reunió ni una sola vez con su "supuesto" candidato a la sucesión. A confesión de partes, relevo de pruebas.
Daniel Scioli no recibió gestos públicos de respaldo, no hubo anuncios económicos que fortalezcan su postulación, no se produjeron actos institucionales que ordenen a la "tropa" y hasta acusan a su entorno de "traidor". Pese a eso, el mandatario bonaerense mantiene su alineamiento con el kirchnerismo casi inalterable.
¿No se dio cuenta Scioli de que el domingo hubo un voto castigo enorme en contra del Gobierno? Por supuesto que sí, pero el gobernador no termina de resolver cómo seducir a votantes opositores sin resignar a los kirchneristas, que son más del 35 por ciento del total.
El gobernador bonaerense no la tiene nada fácil: las expectativas de la opinión pública están en su contra, el kirchnerismo lo recela por armar un gabinete sin ellos y los candidatos que quedaron fuera del balotaje están más cerca de Macri.
Se descuenta que, con el paso de los días, los gestos de diferenciación de Scioli con Cristina deberían ser cada vez mayores. Es eso o resignar casi por completo el sueño de llegar a la presidencia.
El 65 por ciento que votó opciones opositoras parece ser renuente a encolumnarse con el gobernador bonaerense, y más aún si no anuncia cambios en el Indec, políticas concretas para reducir la inflación y certezas sobre cómo saldrá del cepo al dólar. El ofrecimiento del Ministerio de Economía a Roberto Lavagna, que fue rápidamente desestimado, fue un manotazo de ahogado que revela que el exmotonauta hará todo lo que esté a su alcance para llegar al sillón de Rivadavia. Lavagna, principal asesor económico de Sergio Massa, viene fustigando hace años todas las políticas centrales del kirchnerismo. Tenerlo en el Palacio de Hacienda no significaría otra cosa que poner en un ministerio clave a un adversario acérrimo de la Presidenta.
¿Alcanzarán tantos cambios repentinos para retomar el clima de entusiasmo en torno a la candidatura de Scioli? La respuesta tiene final abierto, pero algo puede presumirse: si la elección es entre dos candidatos que proponen modificaciones tan drásticas, ¿a quién elegirá la gente, al postulante ori ginal o a la copia? En Argentina todo es posible.

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Sección Editorial

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