El primer ministro británico Tony Blair llevó a su país a la guerra de Irak sin agotar las opciones diplomáticas, sin un plan posconflicto, y tras asegurar al presidente George W.Bush que lo seguiría en cualquier circunstancia.
Estas son las principales conclusiones de una muy esperada investigación oficial británica difundidas hoy. Se trata del informe Chilcot, por el experimentado diplomático y consejero de los servicios secretos del Reino Unido, Sir John Chilcot, quien ha sido el responsable desde 2009 de revisar la participación británica en el conflicto.
'Hemos llegado a la conclusión de que el Reino Unido decidió unirse a la invasión a Irak antes de que se hubiesen agotado las opciones pacíficas para el desarme', afirmó Chilcot. 'La acción militar en aquel momento no era el último recurso', aseguró.
La investigación es particularmente incriminadora con el primer ministro británico de la época, Tony Blair, que, según reveló Chilcot, prometió al presidente estadounidense George W.Bush seguirlo 'pasara lo que pasara', tan sólo un año antes del conflicto.
'El 28 de julio (de 2002), Blair escribió al presidente Bush dándole garantías de que estaría con él 'pasara lo qué pasara'', reveló Chilcot.
Las investigaciones
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El cometido de Chilcot era liderar y organizar una comisión que evaluara el papel del Reino Unido en la guerra de Irak, desde el inicio de la invasión en marzo de 2003 hasta la retirada de las tropas británicas en mayo de 2009.
El que fuera primer ministro laborista Gordon Brown (2007-2010) le encomendó esta tarea, por la que Chilcot se ganó elogios tras decidir llevar a cabo audiencias públicas para así demostrar el 'compromiso con la transparencia' que tenía el comité.
Pensado para ser publicado en dos años, al final el proceso se ha alargado siete, tras tomar declaraciones a testigos y evaluar miles de documentos del gobierno, muchos de ellos secretos.
Tony Blair no tardó en salir a hablar en su defensa apenas conocidas las conclusiones del informe. Afirmó que llevó al país a la guerra de Irak de buena fe.
'Esté la gente de acuerdo o no con mi decisión de lanzar una acción militar contra Saddam Hussein, la tomé de buena fe y creyendo que era en interés del país', dijo en un comunicado.
Familiares de las víctimas
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Quienes también reaccionaron fueron los familiares de los soldados muertos en el conflicto. Avisaron que estudiarán medidas legales contra las personas que autorizaron la invasión.
Roger Bacon, cuyo hijo falleció en el conflicto, precisó que los parientes de las víctimas 'se reservan el derecho' de recurrir a los tribunales contra 'las partes implicadas' en la polémica decisión de invadir el país árabe.
Miles y miles de iraquíes murieron en la guerra y en el brutal conflicto sectario que siguió, además de 179 soldados británicos, cuyos familiares siguen pidiendo respuestas. Miles y miles de iraquíes murieron en la guerra y en el brutal conflicto sectario que siguió, además de 179 soldados británicos, cuyos familiares siguen pidiendo respuestas.
La invasión fue polémica en su tiempo y se llevó a cabo sin un mandato explícito del Consejo de Seguridad de la ONU, con Estados Unidos y el Reino Unido alegando que el régimen de Hussein contaba con unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.
Aunque Blair dimitió en 2007, su credibilidad nunca se recuperó de aquello, y gran parte de los británicos creen que nunca debió haber metido al país en el avispero iraquí.
El informe Chicolt señala que la invasión estuvo mal preparada y se fundamentó en pruebas 'defectuosas' que no fueron 'debidamente cuestionadas' -como la supuesta existencia de las armas de destrucción masiva-, y advierte de que las consecuencias de esas malas decisiones 'aún se sufren hoy'.
"EE.UU. y Gran Bretaña minaron la autoridad de la ONU"
George
Un informe de 2004 sobre la información de los servicios de inteligencia que se usó en aquel momento encontró que se habían exagerado las evidencias, aunque el autor, Robin Butler, dijo el lunes que Blair 'creía de verdad' que estaba haciendo lo correcto.
Los detractores de Blair aguardaban el informe con impaciencia, y el ex jefe del gobierno escocés Alex Salmond está buscando apoyos en el Parlamento para abrir un proceso de 'impeachment', destitución, o para llevarlo a los tribunales.
El 'impeachment', que puede ser retroactivo, se usó en el Reino Unido por última vez en 1806 y se considera obsoleto, pero podría recuperarse para castigar a Blair de manera simbólica, porque ya no ocupa ningún cargo.
Salmond dijo el domingo a Sky News que 'es necesario saldar cuentas política o judicialmente'.
El informe tiene 2,6 millones de palabras --una cantidad cuatro veces superior a 'Guerra y paz', de León Tolstoi-- y su elaboración costó 10 millones de libras (11,9 millones de euros, 13,3 millones de dólares).
Más de 120 personas aportaron su testimonio, desde Blair y su sucesor, Gordon Brown, a ministros y altos mandos militares y de los servicios de inteligencia.
La discusión sobre qué podía publicarse ralentizó los trabajos, por ejemplo sobre la correspondencia entre Blair y el presidente estadounidense de la época, George W. Bush.
La tardanza desesperó a los familiares de los soldados muertos en Irak, que ya estaban enfurecidos por el pobre material de las tropas.

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