Lázaro Báez acumula dolores de cabeza en la Argentina y fuera de ella. En momentos donde la Justicia Federal tiene la lupa puesta sobre sus propiedades en búsqueda de valores que podrían estar vinculados con la "ruta del dinero", una jueza de Uruguay ordenó embargar "El Entrevero", un campo de su cuantioso patrimonio que está ubicado en el Este del vecino país.
Esta chacra de 152 hectáreas fue adquirida en el verano de 2011 en un negocio planeado por Maximiliano Goff Dávila y Leonardo Fariña, quienes también están imputados en el expediente que tiene bajo su órbita el juez federal Sebastián Casanello en la Argentina.
El exesposo de Karina Jelinek se había referido a un "lote de Uruguay" en la cámara oculta que destapó el escándalo en 2013. Había asegurado que la transacción se registró a nombre de Daniel Pérez Gadín, contador del clan patagónico. La información fue corroborada por medios de Montevideo: el campo fue inscripto por Jumey, una sociedad presidida por el hombre que manejaba los números de Báez.El exesposo de Karina Jelinek se había referido a un "lote de Uruguay" en la cámara oculta que destapó el escándalo en 2013. Había asegurado que la transacción se registró a nombre de Daniel Pérez Gadín, contador del clan patagónico. La información fue corroborada por medios de Montevideo: el campo fue inscripto por Jumey, una sociedad presidida por el hombre que manejaba los números de Báez.
Hoy ambos están detenidos en Ezeiza.
El embargo, dispuesto por la jueza Adriana de los Santos luego de un pedido de una fiscal, se transformó en uno de los más cuantiosos de la historia de Uruguay. La venta de El Entrevero se concretó por USD 14 millones, según surge de la escritura. El podio lo completan dos decisiones judiciales recientes sobre bienes tasados en USD 10 millones cada uno. Una recayó sobre departamentos de Eugenio Figueredo, ex dirigente de fútbol salpicado por el FIFA-Gate; la segunda abarcó a propiedades de seis integrantes de el cartel mexicano "Los Cuinis".
Ubicado en el kilómetro 171 de la ruta 10, cerca de José Ignacio, el campo cuenta con una playa exclusiva sobre el Océano Atlántico. Entre sus árboles hay ocho grandes contenedores. Hasta hoy se desconocía qué había dentro de ellos. A partir de esta decisión de la justicia uruguaya podría develarse el misterio.

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