Su nombre es Didier Mombilo Ebongza. Y resalta en el paisaje de Iruya. Ha llegado hasta las alturas de esos cerros que se vuelven azules como la distancia que los protege, desde El Congo, la ex República del Zaire. En Camerún estudió filosofía y un buen día, tantas preguntas lo invadían que decidió embarcarse a conocer el mundo. "Latinoamérica no está en la agenda africana", explica. Sus hermanos, uno en Londres y otro en el lejano Norte, le recomendaban acompañarlos en Europa, "pero a mí me interesaba Latinoamérica", explica. Así que se vino no más. Antes ya había viajado por su continente. "Lo conozco poco, si tenemos en cuenta que en África hay 54 países y yo solo viví en El Congo, en Kenya, en Sudáfrica... Pero mi idea no era quedarme, quería venirme a conocer Latinoamérica. Y es lo que estoy haciendo", señala Didier. Es una persona de gran humor y con mucha vitalidad. Así ha llegado a convertirse en el gerente del hotel Iruya, de esa localidad andina de Salta. "Hace dos años que vine por primera vez con el Coro Polifónico, y entonces me enamoré. Qué lindo sería trabajar aquí, me dije. Y pasó", cuenta.

Como la mayoría del turismo internacional que llega hasta el pueblo andino es de origen francés, Didier fue propuesto para la gerencia del hotel Iruya, que se encuentra concesionado a una empresa. "Hay unos 5.000 franceses radicados en la Argentina y la mayoría está en Salta", cuenta Didier. "Tal vez el parecido con los Alpes, no sé, pero tienen una especial preferencia por el lugar", asegura. "Y se pueden ver promociones o las fotos que suben los turistas en muchos sitios de Europa. Allá se lo reconoce al pueblo, pero en Salta, irónicamente, es bastante desconocido", se lamenta Didier. Por eso propuso promociones especiales para salteños, sobre todo en esta Semana Santa. "Para que se conozca un lugar que tiene todas las bellezas como Iruya, al que no deberían perderse los que viven en la provincia", explica Didier.

Un lugar único

"Lo que es sobresaliente de Iruya es que se trata de un lugar único", apura el africano. "No sé si falta información o interés, pero todos deberían conocerla. Tiene atractivos increíbles. Las fiestas por ejemplo. Con el tema de la música, yo pensaba que los congoleños éramos 'fiesteros', pero ahora creo ¡que los salteños nos ganan!", se ríe. "Es muy interesante aprender las cosas por los libros, pero mucho más lo es poder palparlas en directo, vivirlas como son. Por ejemplo, las coplas que se cantan en las fiestas, que son muy similares a los relatos que se hacen en África. Allá les llaman 'proverbios'. Al igual que las coplas de aquí, los proverbios encierran mucho de la sabiduría de los pueblos, su filosofía. Por eso creo que Iruya todavía vive algo muy importante en cuanto a lo cultural", señala el congolés. "A veces se me ocurre que el concepto de que Iruya 'queda lejos' permanece entre la gente, pero ya no es así: la construcción de buenos caminos la acerca más. También sé que en Jujuy no se da buena información cuando el turista pregunta por cómo llegar. Y se le pinta un panorama malo, que se pueden cerrar los caminos, esas cosas. Pero ¡ya no es así! Y en invierno, ¡es menos frío que en Salta capital!", asegura Didier. Desde Salta capital se puede llegar en cinco horas en automóvil, atravesando la Quebrada de Humahuaca y desviándose antes de llegar a La Quiaca. Desde la ciudad de Humahuaca salen colectivos a Iruya diariamente, hasta las 4 de la tarde.

Mucho para hacer

"Hay mucho para vivir en Iruya, donde hay 23 comunidades y tenemos la política de trabajar con la gente del pueblo. Allá se puede conocer el pueblo de San Isidro, la Laguna Verde, el Abra de la Cruz, que está a 5.000 metros. El pueblito de San Juan, que parece sacado de una ilustración. Hay muchísimo para hacer, sobre todo, hay mucha paz alrededor. Si de verdad quieres descansar, aunque tenemos internet, puedes aislarte y entregarte a una experiencia con la naturaleza", asegura.

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