La ley del arrepentido

Andrés Suriani

La ley del arrepentido

Con las sesiones ordinarias en el Congreso, una de las cuestiones que seguramente será de relevancia institucional es el proyecto conocido como ley del arrepentido, disposición que permitirá que los sujetos que hayan tenido participación en actos de corrupción puedan obtener beneficios o reducciones de penalidad.
Así se podrá imputar efectivamente a aquellos responsables que en la mayoría de los casos permanecen ocultos en las organizaciones criminales. El "arrepentido" al conocer desde adentro la maniobra delictiva pone a todos los infractores en un plano de igualdad, tanto a quien se arriesga a exponerse ante la ley de manera directa como a quienes digitan desde las capas superiores.
Una cualidad constante de nuestra sociedad siempre fue el divorcio entre la ley y nuestras conductas, el fenómeno del incumplimiento permanente de las normas. Dicho germen permitió que los actos de corrupción sean muchas veces tolerados o no reprochados con la suficiente vehemencia. Pero a partir de los numerosos y obscenos hechos de corrupción denunciados en los gobiernos kirchneristas se empezó a observar como la ciudadanía reclamó cada vez más un control y freno a estos hechos delictivos. Fue tal la exigencia que el debate estuvo presente entre las propuestas de varios candidatos presidenciales el año pasado y la actual administración se encuentra ante la posibilidad histórica de un avance decisivo.
La iniciativa será una prueba de fuego no solo para la fuerza gobernante, sino para toda la clase política, en términos de aceptar la apertura de la discusión sobre esta cuestión tan delicada y marchar hacia su eventual aprobación como ley que modificará el Código Penal.
Se trata de un desafío que abrirá las compuertas para un panorama que va más allá de los aspectos frívolos y menores de la política, y que indudablemente dejará sus marcas en nuestro destino como Nación.

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