Unas 300 personas se aglutinaron en la entrada de Palomitas, adonde conmemoraron el cuadragésimo aniversario de la masacre en la que cayeron 11 militantes de Montoneros y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que estaban arrestados incluso desde antes del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, aquella que asaltó el poder el 24 de marzo de 1976.
En el acto se recordaron los procesos judiciales de Palomitas y Palomitas II, y se bregó por el avance de la causa de Palomitas III. Seguidamente se dio lugar a una breve reseña de la vida de cada uno de los once fallecidos en aquel truculento 6 de julio de 1976. Se sintetizaron aspectos destacados de la vida de cada uno, los cuales fueron leídos por el puñado de familiares que llegó hasta las lindes de la ruta nacional 34, en dirección al sur.
El factor común de todos los desaparecidos fue su importante participación en las organizaciones políticas en las que militaban. Todos ellos tenían notoria relevancia como cuadros dirigentes. "No fue casualidad que los maten a ellos, eran luchadores tenaces", subrayó Nora Leonard, hermana de una de las víctimas. Además, tal como ha venido repitiendo incansablemente, agregó que "el único delito que cometieron fue luchar por una sociedad más justa, que distribuya equitativamente la riqueza".
"Estamos en un momento difícil, después de años en los que se restauró la memoria y se conquistaron sentencias importantes, con este gobierno hemos vuelto varios pasos atrás", aseguró a El Tribuno Elia Fernández y añadió que "de igual manera, resistimos a muchas cosas antes del kirchnerismo y ahora vamos a seguir en la lucha para mantener vivo el legado de nuestros parientes".
Fernández es hija de María del Carmen Alonso, arquitecta que llegó a ocupar el cargo de secretaria de Obras Públicas del municipio capitalino. "Todos los compañeros del campo popular vamos redoblar el esfuerzo para que no sigan cayendo las conquistas que se consiguieron en los últimos años y que eran el principio de un camino", reafirmó Fernández.
Por su parte, el hijo de Evangelina Botta de Nicolai, Emiliano, reivindicó la vida de sus padres. "La militancia que les vi fue ejemplar, la hicieron sin ningún tipo de recurso material, fui testigo desde que era muy chico". Además, relató que, cuando niño, conoció muchos locales del PRT acompañando a sus padres y que tuvo ocasión de vivir en carne propia el compañerismo que caracterizaba a los activistas de aquellos años.
Emiliano enfatizó en que la lucha de sus padres fue un farol en su vida, resaltó que jamás renegó de ese pasado y que no hubo para él mayor enseñanza que la entrega plena por los ideales. "La convicción con la que lucharon mis padres fue lo más significativo que me podían dejar", expresó tras el cierre del acto, mientras se estrechaba en abrazos con otros de los familiares de los extintos en la masacre.
En la lectura sobre la vida de uno de los caídos en Palomitas se recordó la respuesta que le propinó a quien osó cuestionar su derrotero revolucionario: "Vos te vas a morir como un chancho burgués, yo me moriré luchando", espetó con gallardía. Su augurio se cumplió: feneció peleando contra la brutalidad de los gobiernos que avasallaron los derechos humanos y que consideraron que ciertas ideas políticas debían ser erradicadas a cualquier precio.
Coyuntura actual
A la mitad de la ceremonia se dio lectura a un documento común que elaboraron organizaciones de derechos humanos. Se puso especial acento en que la etapa económica actual tiene similitudes con la que se vivió desde la década del 70.
Los familiares de las víctimas mostraron su desacuerdo con la política económica nacional y los protocolos del Ministerio de Seguridad encabezado por Patricia Bullrich y consideraron que hay una posición de anuencia ante las potencias internacionales.

Acompañaron diversas organizaciones

A las agrupaciones locales que formaron parte de la conmemoración se sumaron algunas llegadas de otras provincias. En cuanto a los grupos de la provincia, se destacaron los movimientos políticos El Aguante, Patria Grande, La Cámpora y JP Descamisados, a los que también se sumaron fuerzas estudiantiles y centros de alumnos de la Universidad Nacional de Salta. Como organizadores, HIJOS tomó la posta y fue la que se encargó de ordenar las distintas intervenciones en el acto.
Los representantes de la Comisión de Derechos Humanos de Metán tomaron la palabra y leyeron un comunicado en el que reseñaron a los desaparecidos como personas a las que "nada las hacía vacilar, ni siquiera la muerte". Apuntaron también que "no eran meros idealistas, eran revolucionarios genuinos que desde una idea de construcción colectiva querían una verdadera transformación social".
Entre los que afluyeron desde otras provincias estuvieron los jujeños del frente ambientalista Capoma y algunos militantes de Tucumán. Sin embargo, los más rutilantes fueron los miembros de la Asociación de Expresos Políticos de Santa Fe, algunos de los cuales militaban en el PRT y estuvieron presos durante los últimos años de la dictadura y los primeros de la democracia.
Ese fue el caso de Ricardo Galván, quien en diálogo con este medio confesó que "tenía 35 años cuando me llevaron preso en 1980, permanecí en esa condición hasta 1984". Rememoró que en los años de plomo decidirse a militar por una causa era saber que la vida se ponía en riesgo, y aseguró que "el actual gobierno representa los mismos intereses y grupos que la dictadura", pero que si no pudieron con los militantes entonces "menos podrán ahora".
Galván se consideró un hombre con suerte porque cuando fue apresado la virulencia de las torturas ya se había mitigado y, al transitar las postrimerías del proceso dictatorial, recuperó su libertad. "Me da miedo, con los nuevos protocolos de seguridad, que a los jóvenes de hoy les pasen cosas como a nosotros", finalizó.

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Sección Editorial

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RICO TIPO
RICO TIPO · Hace 5 meses

ESTOS NO ERAN NENES DE PECHO ESTOS METIAN BALAS Y BOMBAS SIN ASCO. AHORA NO ME DIGAN QUE LOS MONTONEROS ERAN SAMARITANOS Y MONJES PORQUE NO ES ASÍ.


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