Cuanto más aislados, sencillos y pobres son los pueblos, más persistentes se muestran los rasgos de sus culturas autóctonas. Y así son los aborígenes argentinos. Componen un espacio sorprendente que cuesta descubrir en toda su complejidad, tal vez primitiva, pero plagada de dioses, magia, música melancólica, lengua propia y arte que nace del entrañable corazón de América. La colonización española de cinco siglos atrás los encontró impenetrables y aunque la modernización hizo estragos con ellos, aún conservan arraigadas sus costumbres ancestrales, entretejidas por la lengua que los comunica y los hermana con la raíz del continente.
El aymara, el quechua y el guaraní, según Katia Gibaja, directora de la academia quechua Qollasuyo de Salta, "son las lenguas madres de América, alegres, transmiten paz y convicción. Son formas de comunicarse de un modo concreto, directo y simple".
Pero así como hay plantas y animales que año a año engrosan la lista de "en peligro de extinción", también las lenguas están expuestas a esa fatalidad y las cifras son alarmantes: Según la Organización para la Educación y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), unas 3.000 lenguas que se hablan en el mundo actualmente se encuentran en riesgo de desaparecer, a un ritmo de una cada 15 días, y otras miles están ausentes de los sistemas educativos y del ciberespacio. Además advierte que las nuevas tecnologías pueden acelerar la extinción de ciertos idiomas y favorecer la homogeneización, en lugar de la diversidad.
Las últimas novedades acerca de esta problemática aseguran que el guaraní será eliminado de las escuelas para el 2017, lo que se suma a la demanda insatisfecha de maestros bilinges en el norte argentino.
A contramano del informe de la Unesco, Gibaja se mostró optimista y dijo que "las lenguas madres están en expansión, corren por las venas de américa, están en la sangre de quienes aprenden y transmiten. Las lenguas madres nunca morirán".
En la Argentina
En el país existen 14 lenguas que se encuentran en serios riesgos de desaparecer: Ava-
Guaraní, Chané, Chorote Iyojwa''ja, Guaraní Boliviano, Manjui, Mapuche, Mbya Guaraní, Mocoví, Pilagá, Quechua de Santiago del Estero, Tapieté, Tehuelche, Toba, Wichi.
En tanto que otras cuatro ya se han extinguido: Atacameño, Gnna Kne, Vilela y Ona.
El ritmo de las pérdidas en el mundo es alarmante: según la comisión encargada de realizar el informe "cada 15 días desaparece una lengua". Las estimaciones coinciden con las aportadas por el lingista franco-tunesino Claude HagŠge en su libro Alto a la muerte de las lenguas, hace ya más de diez años.

Nueva visión
En el litoral argentino, donde reina el guaraní, las autoridades discuten una nueva reforma educativa en la que la enseñanza del guaraní dejará de ser obligatoria en las escuelas en 2017. Argumentan que: "hoy en día no es tan necesario enseñar guaraní, porque en el interior los niños lo aprenden en sus propios hogares, y en las zonas urbanas vemos que la enseñanza del guaraní nunca funcionó, los jóvenes hoy por hoy están más interesados en aprender inglés". Por lo tanto, el plan es que el guaraní sea reemplazado por el inglés con clases multimedia y de ser así, se piensa firmar un convenio con el canal Netflix para que los alumnos aprendan el idioma mirando series norteamericanas. Al respecto, Gijaba opinó: "No me preocupa que no aprendan lenguas madres en las escuelas, no lo considero un retroceso, porque las lenguas son familiares y pasan naturalmente de generación en generación desde hace siglos".
En otros países como Paraguay, Perú y México, la educación bilinge forma parte del sistema educativo desde los ochenta. Según Unesco, la participación de los chicos en programas bilinges de calidad mejora el aprendizaje en su lengua materna.

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