Más allá de los mitos, el satélite de la Tierra es en verdad único y ejerce una extraordinaria influencia sobre el planeta.
La orquestación de las mareas, su papel en el inicio de la vida terrestre y cómo marca el ritmo y hasta la estabilidad del mundo son algunos de los asombrosos poderes reales de la Luna.
La Luna tira de los océanos hacia ella y hace que la Tierra se abulte ligeramente: este abultamiento crea las mareas.
Pero las mareas que tenemos se deben a que la Luna está donde está. Si estuviera más cerca, la fuerza sería mayor: las mareas bajas serían más bajas, las altas harían desaparecer las ciudades costeras.
Hace millones de años, un planeta del tamaño de Marte colisionó con la joven Tierra, y el choque lanzó una enorme cantidad de roca líquida al espacio. Ese choque creó la Luna y cambió la química básica de nuestro planeta: se formó el llamado caldo de la vida, con hidrógeno, nitrógeno y carbono.
Pero aún pasaron otros 700 millones de años tras aquel impacto: la Tierra se enfrió, se formó una superficie rocosa, el vapor de agua se condensó en los océanos, y la Luna empujó esos océanos.
De acuerdo al químico británico John Sutherland, fue precisamente este reflujo de mareas primitivas el que dio el puntapié inicial a la vida.
Sutherland sugiere que las primeras moléculas orgánicas se crearon a partir de estos químicos naturales.
Algunos creen que la luna llena nos altera, incluso que en esas noches hay más crímenes, en lo que se ha dado a llamar efecto Transilvania. Sin embargo, esto es algo que la ciencia no ha podido comprobar.
La Luna es 400 veces más pequeña que el Sol, pero está 400 veces más cerca. Pero parecen del mismo tamaño.
Cada 29 días, con la luna llena, los corales generan una nueva capa ósea sobre la anterior y este crecimiento está dictado por la órbita mensual de la Luna.
Ritmo y estabilidad
La luna rota cada 29 días, el mismo tiempo que tarda en orbitar alredor de la Tierra y por eso nos muestra siempre la misma cara. La Tierra, en cambio, lo hace cada 24 horas, pero hubo un tiempo en que la Tierra giraba tan rápido que un día duraba 5 horas.
La Luna actuó como un freno, explica la experta Maggie Aderin-Pocock. Desde su formación y durante miles de millones de años la fuerza gravitacional de la Luna ralentizó la rotación de la Tierra.
Y así, el mismo ritmo del planeta ha sido marcado por su satélite. Y si la Tierra se ha ralentizado, como consecuencia, la Luna se ha acelerado.
Y eso quiere decir que se está alejando. Exactamente 3,78 cm por año. Eso, en el larguísimo plazo -millones de años- afectará la estabilidad del planeta.
Cuando la Luna se aleje, el eje terrestre se desestabilizará y comenzará a oscilar, tanto que los polos podrían bajar hasta el Ecuador y el Ecuador ocupar la posición de los polos. Eso volvería el planeta inhabitable.
Por eso, dicen los científicos, la Luna es un elemento fundamental para mantener la vida en la Tierra.

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