En un año de mucha actividad legislativa y con una desacostumbrada dinámica parlamentaria, el Congreso de la Nación será escenario en los próximo días de un debate crucial que podría condicionar financiera y políticamente al gobierno de Mauricio Macri para el año que comienza.
En lo que se ha denominado la madre de las batallas en el primer año de gestión del gobierno nacional, el Senado deberá determinar si le otorga la media sanción al proyecto de Ganancias que la oposición logró aprobar en Diputados.
Los bloques opositores, bajo la batuta de Sergio Massa, pactaron un mínimo no imponible de 33.500 pesos brutos para trabajadores solteros, y de 44.000 pesos brutos para casados con dos hijos. Esos niveles serían, según el Gobierno, la puerta de entrada al infierno del desfinanciamiento interno, mediante la caída en la recaudación de un impuesto crítico para las provincias por su carácter coparticipable.
Mas allá de estas consideraciones técnicas, el costado de las negociaciones vuelve al escenario político con renovados bríos. No son pocos los que reconocen en el Senado que la dinámica de estos últimos meses ha puesto de cabeza a los asesores que cruzan los pasillos y las oficinas a toda velocidad.
En casos hubo que reprogramar reuniones de comisiones ante la falta de espacio físico.
Fuentes del la Cámara alta aseguran que "esa dinámica hace que se respire otro clima entre los senadores, no solo entre las comisiones, sino entre las mismas bancas"
La definición tiene que ver con la gran atención puesta en la actitud que adoptará cada uno de los 72 senadores sobre el proyecto que se tratará el miércoles próximo, luego de las reunión que la comisión de Asuntos Constitucionales organizó con los gobernadores de todas las provincias a quienes se les consultará sobre la ley impulsada por la oposición.
"Todas las miradas apuntan a Pichetto quien encabeza a un grupo de senadores de oposición moderada, que sin la pesadilla de Cristina, hoy se sienten más cómodos para analizar los proyectos" aseguran en el Congreso.
Allí el voto de cada senador será vital y tendrá el condimento político de la reunión previa con los mandatarios provinciales.
La estrategia que busca el oficialismo es proponer un incremento paulatino del mínimo no imponible en Ganancias, pero de una forma gradual y que aleje el fantasma del desfinanciamiento y el incremento del gasto público.
"La inflación no va a bajar con esta ley y eso es lo que se quiere combatir el año que viene" expresan desde esas filas.
En su conjunto los legisladores podrían rechazarla, introducirle modificaciones o aprobarla. Los dos primeros escenarios serían favorables y el tercero obligaría al remedio del veto, con un costo político que Macri no parece estar dispuesto a aceptar.
En el medio están las paradojas de los vínculos entre los gobernadores y el presidente.
Para el caso de Salta, la proximidad de Urtubey con Macri no se reflejó en la votación en Diputados, ya que allí los legisladores salteños que responden al gobernador votaron a favor de la iniciativa.
Una abstención y dos votos en contra conformaron, en el balance, el apoyo al proyecto de Sergio Massa.
¿Que pasará con los tres senadores salteños? Así como los diputados urtubeycistas votaron a favor de la ley, sus senadores podrían hacer lo contrario el miércoles que viene. Es una incógnita que refleja los contrasentidos políticos de Salta y la Nación.

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