"Esa noche llamé desesperada a Mario del Barco y le pregunté qué había pasado. Me dijo que él había sentido un ruido afuera de su casa, que salió y vio a Javier que tenía una heridita en la cintura y que le puso una gasita y Merthiolate. A los 15 minutos salió el médico que lo estaba atendiendo y me dijo que Javier había fallecido", dijo Sonia Álvarez -mamá de Javier Trogliero- con la voz temblorosa y entrecortada, ante un tribunal y una sala que escuchaban en completo silencio.
La mujer pidió enfática e insistentemente justicia a los tres jueces de la Sala II del Tribunal de Juicio, y les anticipó que esa era la única vez que la verían sentada allí.
"Para preservar mi salud es que no podré asistir al decurso de este juicio", explicó.
"He sacado coraje para mirar a los ojos a los imputados, con la convicción de que este tribunal va a hacer justicia aplicando una sanción convincente y ejemplificadora", dijo al levantar la vista de las hojas que leyó.

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