De la misma forma que lo sinestésico mixtura dos percepciones sensoriales diferentes, ayer fue un lunes con pinta de domingo. El particular lunes se debió a que muchos locales bajaron sus persianas y no abrieron sus puertas en razón del Día del Empleado de Comercio. En las peatonales, la actividad fue inexistente en los centros comerciales y los supermercados. Las playas de estacionamiento de esos locaciones estuvieron vacías.
La declaración de esta jornada como no laborable se pautó en noviembre de 2009 mediante la ley 26.541, que se aplicó por primera vez el 26 de setiembre de 2010. El jornal es declarado con rango de feriado nacional para los empleados de comercio, y no se especifica que haya regímenes alternativos a ese imperativo (pagar el doble y trabajar bajo consentimiento patrón-
trabajador). En los primeros años de implementación hubo dificultadas para la aplicación plena de este feriado. Sin embargo, según pudo constatarse en una recorrida por lugares fuertes del comercio de la ciudad capital, cada vez se avanza más en el pleno reconocimiento del día en honor a los trabajadores del rubro.
Un gran porcentaje de locales del microcentro, peatonales y alrededores se abstuvieron de atender a la clientela. El trabajo normal de los bancos coadyuvó a que el lunes se saqué el traje de domingo que tenía por los comercios cerrados. Las telarañas metálicas de los locales aportaban lo dominical y los transeúntes constantes sumaban un clima de día hábil.
En los centros comerciales, por su parte, el panorama fue un tanto más sombrío. Como son exclusivamente polos del rubro, con supermercados y locales de venta de todo tipo de cosas, se los encontró con las puertas cerradas y las luces apagadas. En esos perímetros con estacionamientos propios, se observó totalmente despoblado el espacio para estacionar.

Por sindicato

Ciertos comercios optaron por abrir sus puertas, a pesar de tratarse de sitios de compra-venta. Para ello, se basaron en las afiliaciones de sus empleados, los que no siempre estaban inscriptos en el Sindicato de Empleados de Comercio.
Las farmacias, que también incluyen venta de perfumería, cosméticos y hasta juguetes, utilizaron a sus contratados farmacéuticos para trabajar con normalidad. Si bien con menos personal que de costumbre, se las ingeniaron para que sus comercios mantuvieran todas sus ofertas. Similar situación ocurrió con los casinos y casas de juego, en las cuales los empleados están considerados bajo el ala del Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar.
Algunos locales pequeños atendieron, aunque según pudo constatar El Tribuno, no por sus dueños sino por familiares directos que recibirían un pago jornal. Este fue el caso de una mercería y de un local de tómbola, que fueron atendidas por jóvenes parientes de los dueños.

Sin descanso

La fachada de lunes también se construyó por la presencia de los manteros, los canillitas, las revisterías y los pochocleros. Estuvieron ofreciendo sus productos con la modalidad habitual, aprovechando además la falta de estímulo visual de las domingueras persianas bajas. El factor común de todos ellos es que ninguno es empleado de comercio, aunque tampoco tienen empleados, es una forma de autoempleo más que de emprendimiento empresarial.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora