Aunque solo por cederle un manto de piedad, el propietario de un supermercado de Tartagal nunca quiso revelar el nombre de la mujer que el fin de semana anterior fue sorprendida llevando en su cartera un matambre que había sustraído del sector de carnicería. De todos modos, en la ciudad -que es grande para algunos hechos pero chica al momento de los comentarios-, todos ya conocen su nombre. Y el rumor se reprodujo como un comentario lleno de sonrisas burlonas, incluso acompañadas de frases y otros dichos.
El hecho, bastante bochornoso por cierto, se produjo el sábado anterior en el supermercado del empresario Miguel Ojeda -propietario también de una panadería y de un local de comidas para llevar- ubicado sobre la calle España, en un punto céntrico de la ciudad de Tartagal.
Al parecer la mujer le había agarrado "el gustito" a llevarse los mejores cortes de carnes sin pasarlos por la caja para pagar.
Pero su mala suerte estaba echada: hacía días que los empleados la tenían registrada en las cámaras de seguridad, debido a sus reiterados pasos por la carnicería del supermercado.
Si bien pasaba por la caja para abonar algunos artículos de mucho menor valor, como un sobre de jugos o alguna golosina, "el grueso" de sus compras -que eran los cortes de carne-, salían del local comercial ocultos en su cartera.

Anonimato piadoso

Miguel Ojeda recordó que "desde varios medios me pidieron las imágenes de las cámaras de seguridad, pero no se las di; tampoco voy a revelar el nombre de la mujer porque para mí eso es una enfermedad; ella no tiene ninguna necesidad material de hacer eso, pero tampoco voy hacer la denuncia", expresó con una sonrisa el joven empresario norteño.
Al ser encarada por los empleados del supermercado la mujer -esposa de un conocido dirigente político que ocupó cargos tanto municipales como provinciales y que aún está adscripto como agrupación política en la Legislatura provincial-, al verse descubierta solo imploró que no dieran su nombre. Ojeda consideró que "con que no venga más a "comprar'' es suficiente; ella no sabía que tengo cámaras en todos los locales, pero no es la única con este vicio", explicó.

No es la única

Aunque mal de muchos dicen que es consuelo de tontos, el dueño del supermercado aseguró que la esposa del político que se llevaba cortes de carne en su cartera sin pagar, “no es la única”. “Hay muchas señoras que sin tener necesidades económicas levantan cosas sin saber que quedan registradas por las cámaras de seguridad que tengo en distintas partes del supermercado”, afirmó el joven empresario Miguel Ojeda, conocido en Tartagal por sus emprendimientos comerciales.

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