Los municipios de la provincia viven por estos tiempos una situación económica compleja, y la comuna capitalina no escapa a esta situación. El secretario de Hacienda municipal, Pablo Gauffín, reconoció que después de agostó recién se podrá salir un poco del ahogo financiero.
Ante una consulta de El Tribuno, sobre cuándo se normalizarán las finanzas de la comuna, Gauffín estimó: "Hasta agosto estaremos en situación de deuda". En 2017 el panorama sería más óptimo.
Pablo Gauffín, quien también ocupó funciones durante el gobierno de Miguel Isa, aseguró en relación al recambio que "han quedado deudas un poco elevadas".
Rememoró que cuando apenas asumió Sáenz al frente del municipio "la curva de ingreso estaba por el piso". En ese sentido, destacó que se han mejorado los volúmenes de recaudación con respecto a años anteriores. El funcionario indicó que al momento de tomar las riendas de la Municipalidad se encontraron con una deuda de aproximadamente 150 millones de pesos.
Las procedencias de tal pasivo son diversas pero, según las palabras de Gauffín, se destacan los 10 millones que se le debían al Banco Macro, los 60 millones en cheques diferidos, 15 millones en deuda flotantes y otros 50 millones que se le adeudaban a Agrotécnica Fueguina. Esta última ya fue saldada, según los dichos del contador.
Gauffín reconoció que la Municipalidad todavía no atendió a todos sus acreedores. Admitió, por ejemplo, el caso de la Subsecretaría de Prensa y Difusión que en muchos casos todavía debe pagos correspondientes a los últimos tres meses de 2015.
Con los gremios
El intendente Gustavo Sáenz recibió ayer por la mañana a representantes de distintos gremios municipales, en lo que fue un claro mensaje al titular de la UTM, Pedro Serrudo, que la semana pasada provocó desmanes en el edificio municipal.
La reunión no tuvo carácter resolutivo ni dejó ningún acta compromiso ni línea de trabajo conjunto claro, aunque sirvió para mostrar consenso en el repudio a los actos de violencia que fueron perpetrados la semana pasada en el CCM y el Tribunal de Cuentas. "De los problemas nacen las oportunidades", enunció el intendente Gustavo Sáenz, quien definió al encuentro como "la primera reunión para discutir un nuevo convenio colectivo de trabajo".
"No tenemos marco jurídico para sostener los ítems del convenio que benefician al trabajador, pero los sostenemos para no perjudicarlos", resaltó el jefe comunal. Los gremialistas le retrucaron que se trata de "derechos adquiridos" y que la Municipalidad los debe reconocer quiera o no. Fue el único atisbo de disidencia que se suscitó en el encuentro.
A principios de abril, la Justicia Federal resolvió reconocer la libertad sindical y declarar inconstitucional el convenio colectivo de trabajo que la UTM había acordado durante la gestión de Isa. Lo que enojó a Serrudo es que se cae un artículo del convenio, por el cual el municipio y los empleados le hacían un aporte mensual a su gremio. Además, en la reunión Sáenz ratificó las sanciones contra los empleados que participaron de los hechos de violencia la semana pasada. Así, Serrudo y otras 10 personas fueron imputadas por distintos cargos como ser incitación pública a la violencia, daños agravados, lesiones leves, entre otros.

Serrudo aflojó un poco

El día en que Gustavo Sáenz reunió a casi todos los gremios municipales, Pedro Serrudo realizó una asamblea en Tránsito y decidió levantar la medidas de protesta que llevaba adelante.
Serrudo sabe que quedó golpeado tras los disturbios de la semana pasada, por los que fue imputado junto a otros sindicalistas.

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Sección Editorial

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