La niña de cristal, asesinada sin piedad, por sus amigos del barrio

08-12-2012 - María Mercedes Gil padecía una enfermedad en la piel que requería un tratamiento especial. La resolución del caso llegó justo al año de su asesinato, sin embargo todavía hay preguntas sin respuestas.
Peperos. Los chicos vecinos de Memé planificaron una violación en banda. Ella era hermosa, pero enferma y la más débil del grupo.

La mañana del 22 de octubre de 2001, en los Tribunales de Córdoba, Pablo Gómez de 19 años escuchaba la sentencia. A partir de ese momento debería cumplir 16 años de prisión por haber asesinado a María Mercedes Gil (18), el 22 de octubre del año anterior. Mirado a la distancia, hay varias cosas extrañas en este caso. Una de ellas es que nunca se supo puntualmente el lugar en que fue asesinada. El otro es que tampoco se conoció en qué circunstancias... se supone... pero no hay certezas. Así las cosas, algo había quedado en claro, la única persona que había estado a solas con ella la noche de su muerte, había sido Pablo Gómez, un vecino de la chica. Ambos vivían en el barrio Gemes, una tradicional y bohemia barriada de la ciudad de Córdoba, en el que está ubicado el Paseo de las Artes que congrega a artesanos y artistas de la docta.

¿Qué ocurrió?

María Mercedes Gil (18), o Memé como le decían, vivía con su padre, un electricista al que su mujer, Irma Tello, había abandonado después del nacimiento de la niña, quien padecía una enfermedad poco frecuente, “epidermólisis ampollosa”, lo que hacía que su piel fuera extremadamente frágil y que cualquier roce terminara en ampollas. A pesar de eso, tuvo una niñez feliz gracias al cuidado amoroso de su padre. Era una jovencita bella, “tenía lindo cuerpo y era muy vistosa” dijeron sus amigas, pero también era muy ingenua. Mientras Memé estaba convencida de que podría cambiar a los chicos del barrio, muchos de ellos, metidos en el consumo de “pepas” (depresivos y antidepresivos) que mezclan con alcohol, estaban planificando una violación en banda. “Es fácil”, decían los “nenes” de barrio Gemes.

La noche del 22 de octubre, ella había salido a bailar con tres amigos de entre 18 y 20 años a bordo de un Fiat 125 blanco, de acuerdo a dos testigos. Esos tres jóvenes eran Pablo Gómez, Miguel Maldonado y Alfio Soria. Pasaron por la Vieja Usina, un lugar donde se realizan bailes y recitales y luego se fueron a dar vueltas en el auto. Estaban consumiendo “pepas” y alcohol. Llegaron al parque Sarmiento y desde allí se fueron a una zona llamada Parque de la Vida, un predio maravilloso pero prácticamente abandonado.

Según las palabras de Alfio Soria, Gómez y Memé se bajaron del auto y se adentraron al parque y a la media hora él regresó solo, corriendo lleno de barro y les dijo: “Vámonos a la m... de acá... me mandé una macana, la maté a la María”. Pero la versión de Maldonado fue otra, después de esperarlos media hora, dijo que Gómez regresó todo embarrado, sin zapatillas y gritó: “­Se nos derrumbó todo, nos caímos al agua. Yo pude salir pero a la María no la encuentro!”.

El hallazgo del cuerpo

El 26 de octubre, empleados municipales estaban limpiando la desembocadura del arroyo La Cañada en el río Suquía, cuando alcanzaron a ver lo que parecía un maniquí. A medida que iban acercándolo, su horror iba increscendo, el maniquí era María Mercedes Gil, a quien su padre buscaba desesperadamente desde hacía cuatro días. Los investigadores la catalogaron como muerte dudosa.

 Dudas y certezas  en un caso extraño

Después de las declaraciones de los implicados y de la autopsia, los investigadores llegaron a más preguntas que respuestas. Si Memé hubiese muerto en el lugar que ellos indicaron, su cadáver debería haber recorrido cuatro kilómetros hasta la desembocadura en el río Suquía. Esto teniendo en cuenta que el cuerpo no hubiese quedado detenido entre escombros y basura. Además debería estar muy golpeado. Sin embargo, la autopsia solo mostró un golpe fuerte en la frente, en el nacimiento del pelo, y excoriaciones en los antebrazos, en las rodillas y tierra en las uñas. Por lo que dedujeron que se encontraba en posición de súplica mahometana (apoyada en rodillas y manos), lo que habría sido un intento de violación y que habría muerto por un paro cardiorrespiratorio producido por el estrés.

Sin embargo, la autopsia determinó que no había rastros de semen en el cuerpo de la chica. La carátula fue homicidio calificado y abuso sexual agravado en grado de tentativa. Gómez fue condenado por homicidio. La causa por violación no se pudo sostener. Soria y Maldonado quedaron libres. Nunca se supo en qué lugar exactamente fue asesinada y cuáles fueron las circunstancias de la muerte de esta bella chica de piel tersa y frágil.

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Jaime J
Jaime J · Hace 23 meses

Muy interesante y extremadamente triste.