El nuevo edificio de la escuela indígena Juan XXIII fue inaugurada hace un mes y medio en la localidad de Pichanal, ocasión en la que el gobernador Juan Manuel Urtubey junto a autoridades municipales cortaron la tradicional cinta.
Pero en los últimos días se conoció que el edificio no tiene gas, elemento imprescindible para que pueda utilizarse para la preparación de la comida que se administra diariamente a gran parte de los alumnos.
También se supo que, el día de la apertura, pusieron cilindros prestados en el gabinete y, una vez terminado el acto protocolar, se los llevaron.
La directora de la institución, Marta Alicia Santillán, se refirió al tema y fue contundente: "Tenemos un nuevo edificio, pero no podemos darle uso. Sin gas no podemos cocinar. Cuando vinieron a inaugurar la escuela pusieron un cilindro prestado, pero lógicamente se lo llevaron y nunca nos pusieron otro". El gabinete está, la instalación también, pero no lograron obtener el combustible.

El comedor

La escuela brinda comida a más de 600 alumnos por turno, mañana e intermedio y, por ahora, sigue funcionando en el viejo edificio.
"Pensar en cocinar en una escuela y trasladarla a otra es imposible, no solo por las dificultades para llevar el alimento sino fundamentalmente porque es insalubre. La distancia entre uno y otro establecimiento es de más de cinco cuadras. La realidad es que no podemos utilizar la escuela sin gas", remarcó Santillán.
La docente comentó que pidió ayuda a YPF Gas, como posibilidad de solucionar el problema y consideró que están estudiando "la forma de instalar un zeppelin. Estamos a la espera de solucionar este problema lo antes posible".
No obstante esta gestión, la directora solicitó ayuda también al Gobierno municipal. "Si bien nos facilitaron los planos, con respecto a los cilindros nos dijeron que no hay presupuesto. Solo pedimos la colaboración de dos tubos".

47 años de prestado

La obra de la escuela Juan XXIII de Misión San Francisco, en Pichanal, demandó una inversión de $9 millones que, según se indicó, son del Fondo de Reparación Histórica.
La nueva casa educativa reemplazará el precario edificio donde el establecimiento funciona desde hace 47 años y que es prestado por la comunidad franciscana que tenía el propósito de utilizarlo para catequesis y talleres, actividades que deben realizarlas en la misma parroquia.
Actualmente concurren 1.100 niños de la etnia ava guaraní que cuenta con una población de aproximadamente 12 mil personas.

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