El reciclaje es un recurso creativo inagotable. Rosalba Panza, una profesora de física y matemática salteña, lo comprueba cada vez que se instala en su taller a diseñar objetos decorativos realizados con cáscaras de huevo de ñandú y avestruz. Cada pieza es única y se caracteriza por los colores perlados y los detalles en bijou, cintas, cordones e hilos dorados o plateados. El soporte donde se asienta cada huevo también es un delicado diseño de Rosalba. Los realiza con distintos materiales como alpaca, plata, hierro o fundición.
Acerca de cómo fue definiendo un estilo en sus artesanías, Rosalba detalló: "Cuando comencé a hacer objetos para decoración de ambientes, estos eran de un estilo clásico, como por ejemplo columnas para asentar mesas de vidrio, objetos de decoración de madera con lustre de mucho brillo, candelabros o candeleros... Después cambié a un estilo más rústico. Era una época en la que se usaba mucho la pátina, el betún de judea, la pasta piedra, el cemento. Ahora hago objetos más modernos, de líneas más puras, monocromáticos. Pero también me gusta mucho el color fuerte y la combinación de tonos llamativos. Depende del ambiente donde se coloque la pieza".
Los huevos que decora Rosalba tienen, en su gran mayoría, un fin decorativo, pero algunos son creados con fin utilitario: para guardar joyas u ob jetos pequeños. Las piezas

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