La Pachamama es espiritualidad

31-07-2011 -

Por GUSTAVO TOCONAS El Tribuno

¿Qué es la Pachamama?, ¿una diosa pagana, un acto de agradecimiento a la madre tierra, una ceremonia ancestral? Nada de eso dice el maestro andino Wanka Wilka, autor de numerosos libros sobre la cultura andina ancestral.

Traducida el castellano la palabra Pachamama significa madre tierra, pero en esencia es más que eso, es un sentido de espiritualidad.

Wanka Wilka explica en su última publicación, el “Diccionario bilingüe”, que la Pachamama es una energía superior que organiza, armoniza y amalgama la ubicación y función cosmogónica-cícilica, individual y colectivamente de los habitantes de la naturaleza y el cosmos”.

Esa espiritualidad que es la Pachamama es “la vinculación profunda, íntima y comunicacional con lenguaje intuitivo energético del hombre con diferentes energías superiores de su entorno. La espiritualidad originaria que se manifiesta en ceremonias colectivas, son actitudes de respeto superlativo a la Naturaleza y al Cosmos. No son de adoración ni agradecimiento. No les pedimos bendiciones ni favores al tata Inti ni a la Pachamama. Y aunque con palabras, ritos o ceremonias les demostremos o no nuestros agradecimientos por el calor, la protección, los favores y frutos recibidos, ellos continuarán brindándonos energía y alimentos.”

En otro pasaje de la introducción del Diccionario bilingüe de quechua y castellano, el maestro Wanka Willka recalca que “En nuestras ceremonias ancestrales no pronunciamos las palabras que los religiosos evangelizadores nos obligaban y continúan obligando a repetir: bendición, perdón, santa, santo, pecado, gracias… gloria, dios, diosa”, etc. “No existen intermediarios que nos vincula con la Naturaleza. La espiritualidad andino quechua y la religiosidad Cristiana Apostólica y Romana son dos manifestaciones simplemente diferentes ni mejor ni peor”.

En nuestra provincia muchos acostumbran a realizar un “culto” a la Pachamama, con un fuerte sentido de creencia y religiosidad, y hasta de devoción. Sin embargo podemos decir, siguiendo el análisis de este maestro andino, que se trata de renovar un vínculo espiritual, cíclico por cierto, entre el hombre y el mundo que lo rodea y eso incluye al cosmos y a la naturaleza.

Según la costumbre, se tiene todo el mes de agosto para renovar esta espiritualidad en busca de un equilibrio cósmico y natural.
 

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