Una vez más con los cambios administrativos y políticos de los últimos tiempos, uno toma conocimiento de inquietudes de los políticos acerca del destino de la Palúdica, denominación popular de la sede local del Ministerio de Salud de la Nación en Salta. En dicho predio funcionan, desde hace décadas, diversas instituciones nacionales como la Coordinación Nacional de Control de Vectores, cuyas actividades se centran en la prevención y control del dengue, Chagas y paludismo, Senasa, la Delegación Sanitaria Federal, Centro Nacional de Reconocimientos Médicos y Sanidad de Fronteras. Además, hasta hace dos años funcionaba el Instituto Nacional de Investigaciones Nutricionales, que fuera trasladado por la precariedad de su sector en el edificio.
Cabe destacar que el edificio principal donde funcionan las instituciones mencionadas presenta un serio deterioro estructural, reiteradamente evaluado por especialistas y, como resultado de una evaluación técnica realizada hace seis o siete años por la Facultad de Ingeniería, dependiente de la Universidad Nacional de Salta, se realizó una propuesta técnica para remozar la estructura edilicia optimizando las posibilidades funcionales de la misma. Esta propuesta duerme el sueño de los justos en algún cajón del Ministerio de Salud desde hace años. Quienes formamos parte de esta institución nacional, de una manera u otra aguardamos pacientemente dicha decisión. Mientras tanto, continuamos trabajando en el día a día con nuestras obligaciones específicas en la vieja Palúdica. Somos más de setenta trabajadores profesionales, técnicos, administrativos, personal de servicio, comprometidos desde hace años en las áreas mencionadas, que básicamente tienen como objetivo el desarrollo de actividades vinculadas a la salud, tal como fuera expuesto por el generoso e ilustre maestro de la medicina salteña, Dr. Luis Güemes, quien donó el predio para que funcione como "estación sanitaria" para la asistencia de pacientes en las enfermedades endémicas con las que, desde entonces y hasta la actualidad, se lucha y trabaja cotidianamente.
La nota de la donación del predio que hiciera el 24 de diciembre de 1924 el Dr. Güemes al entonces presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear, fue aceptada con esa condición; la misma con la que se viene trabajando desde entonces en un área pocas veces reconocida. Es por ello que, probablemente, nuestros técnicos y trabajadores no sean portada de ningún matutino. Sin embargo, quienes tenemos que ver con estos aspectos de la salud, sabemos del valor de este trabajo a lo largo de tantos años como lo pueden atestiguar las comunidades más alejadas y postergadas de nuestro extenso territorio. Ciertamente, este predio, a lo largo de años, ha sido mirado como un "objeto de deseo" con distintos fines burocráticos.
Pero siempre se perdió de vista el objeto de su donación "para fines sanitarios..". Y esto fue tanto para la Municipalidad, la Justicia y la Provincia, con gobiernos democráticos y de los otros. En todos los casos, los funcionarios nacionales locales supieron defender con argumentos similares el funcionamiento de las instituciones vigentes en cada caso, acompañados por el personal de las mismas.
Ahora nos encontramos en una situación plena de incertidumbre, rumores reiterados, ninguna consulta con quienes detentamos responsabilidades a nivel local, el deseo de siempre, y el peligro en ciernes. Somos salteños, vivimos en nuestra tierra, tenemos sueños e ilusiones como todos aquí, y el deseo de continuar trabajando en lo que sabemos hacer en el sitio designado hace más de 90 años.

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 3 meses

La nota de Mario Zaidenberg, es instructiva, de excelencia y recordatoria. De cualquier manera, el consecuente olvido nacional -en todos los órdenes cuando se trata del norte- lleva a generar situaciones como esta. En nuestra época de estudiantes del Colegio Nacional, mirábamos con orgullo y satisfacción el accionar de “La Palúdica” en cuyo consultorio (del Pje. Zorrilla y Juramento), aún en pié, ante alguna eventualidad, nos prestaban atenciones sanitarias inmediatas. No quiero explayarme pero, el paludismo asolaba el norte argentino. Y hoy, lo hacen otros padecimientos tan, o más, graves que aquel.


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