La expresión de "­Esto es la papa!", cuando se da con alguna solución, nos da una idea de la importancia del tubérculo en nuestra historia.
Ya aunque actualmente se cultive en más de 100 países alrededor del mundo, siendo su adaptación a los diferentes climas lo que la ha popularizado desde que los europeos la dieron a conocer entre otros tesoros que se llevaron de América.
También conocida como " patata", fue cultivada por primera vez entre los años 8000 y 5000 a. C., en una región que comprendería lo que hoy es los Andes del sur de Perú y el extremo noroeste de Bolivia. Desde entonces se ha convertido en un alimento básico para la humanidad.
Los pueblos nativos de los Andes cultivaron muchas de sus variedades durante siglos y a sus descendientes los podemos encontrar en nuestros mercados. El calendario Cayambi que regía al imperio Inca, culminaba con el tiempo de cosecha de este tubérculo. El cultivo de las diferentes clases de papa estaba tan altamente desarrollado, que los distintos tipos y sus propiedades diferían mucho de los de la planta original evolucionada naturalmente.
Hay muchas anécdotas y relatos contradictorios acerca de cómo la papa llegó a Europa. Lo único seguro es que se difundió a través de una vía de entrada que empezaba en Irlanda, Inglaterra y los Países Bajos; y por otra que iba por Portugal, España, Francia e Italia. Los registros de la época son, desgraciadamente, insuficientes y en los que hay los cronistas de la época la confundían a menudo con el ñame, el tupinambo, la batata o la mandioca. Productos similares para el ojo inexperto, pero biológicamente muy diferentes.
Pasaron varias generaciones hasta que la papa se convirtió en una fuente de alimento fundamental sobre todo para la gente de pueblo europea, ya que muchos prejuicios y desconocimiento se interponían. Al cabo, la papa se convirtió en un alimento tan importante que hasta se hicieron guerras por ella. Entre 1778 y 1779, durante la guerra bávara de sucesión, los ejércitos austríacos pasaron largo tiempo en Bohemia recolectando papas para conseguir comida y evitar que ésta llegara al enemigo.
Hoy se considerada un alimento barato de muchas calorías y no puede ser consumido por esta razón en las dietas para adelgazar. Sin embargo se comenzaron a considerar sus cualidades nutricionales. Por ejemplo, la papa aporta vitamina C, por lo que consumiendo dos papas con cáscara diarias, obtendremos la dosis que se necesita de esta vitamina y aparte brinda vitaminas A, B, B2, B6, B11, H, y K. Recordemos que las propiedades nutritivas de la papa están en la cáscara y en su proximidad, por eso es importante acostumbrarse a consumirla con la cáscara por lo que es imprescindible lavarla muy bien. La papa también beneficia al cuerpo con almidón y fibras que facilitan la digestión y evitan el colesterol. Pero aparte contiene proteínas, potasio, magnesio, zinc, fósforo, hierro y antioxidantes que retrasan el envejecimiento celular. Para la cocina, la papa es un de los vegetales más versátiles que podemos encontrar. Hay mil maneras de prepararlas: con cáscara, sin cáscara, frías, calientes, con salsas, condimentadas o simplemente hervidas. Igual, ¡son deliciosas!
Hechas puré, son una excelente opción como acompañante. Además se le puede agregar queso o condimentos o darle un toque de ajo. Si las hacemos asadas, podemos darle un sabor único a los platos. En las ensaladas son un clásico. En sopas o crema de papa, puede levantar hasta a un muerto. O sirven con cualquier tipo de relleno, desde quesos, vegetales, salsas, carnes o pollo. Si se las sirve gratinadas, son un riquísimo acompañante para las carnes. Y guisadas nunca caen mal. Hasta se las puede hacer empanadas, que son deliciosas. En fin, la redescubramos y la disfrutemos.

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