"Queda claro que es necesario fortalecer a toda costa a la familia argentina", sostiene en su parte medular la declaración final del XIX Encuentro de Pastoral Social del NOA y I Congreso de Pastoral Social del NOA, desarrollado entre el sábado y ayer en el Centro de Convenciones de Limache, para analizar y reflexionar sobre la drogadicción. Monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta, fue el anfitrión; asistieron también monseñor Luis Urban, referente de los obispos del NOA en la Pastoral Social; monseñor Melitón Chávez, obispo electo de Añatuya (Santiago del Estero), y como invitado especial, monseñor Carlos Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno, en el Gran Buenos Aires, integrante de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal y referente de la Pastoral de Adicciones (entrevista en esta misma página). También sumaron sus aportes el jefe de Gabinete de la Municipalidad Capitalina, Eduardo Sylvester, y Abel Fleming, juez y reconocido especialista en el tema. Ayer se leyó una declaración que hace hincapié en el rol de la familia, "ámbito esencial de contención para aquellos que buscan salir del agobiante problema, y que hoy no siempre goza de un clima adecuado para que sus miembros puedan interrelacionarse de manera óptima, en particular ante la recurrente ausencia de los padres como consecuencia de la compleja situación económica que se vive, entre otros motivos".
Un punto a favor
Y agrega: "Nos da esperanza la experiencia del Gobierno de Salta creando la Agencia Antiodrogas, como organismo que coordina acciones del Estado y la sociedad civil, a través del Consejo Consultivo del área. Asimismo, es importante la experiencia de desfederalización, concretada en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Salta, de las acciones judiciales referidas al narcomenudeo, que la Justicia Federal no tenía posibilidades de concretar ante el cúmulo de actividades delictivas del narcotráfico de grandes magnitudes".
Más adelante, el escrito destaca que "la gravedad de la amenaza que genera la droga en toda la sociedad hace imprescindible la concreción de políticas públicas que vayan más allá de las opciones partidarias que se mantengan en el tiempo, aún con cambio de funcionarios, y que apelen al apoyo de la sociedad civil e instituciones como la Iglesia Católica".
Y recuerda luego las palabras del papa Francisco en el hospital San Francisco de Asís, en su viaje a Brasil, en 2013: "Lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo. ­Cuántos mercaderes de la muerte que siguen la lógica del poder del dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico que favorece la violencia y siempre dolor y muerte, requiere un ac to de valor de toda la sociedad''.

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