Hay un juego antiguo muy divertido. Los chicos necesitan vocalizar tres sustantivos (piedra-papel-tijera) que entran en acción. La piedra vence a la tijera rompiéndola, la tijera al papel cortándolo, y el papel derrota a la piedra envolviéndola. El enfrentamiento lúdico se disfruta porque en la dialéctica de los protagonistas se traza un círculo simbólico o ciclo cerrado, característico del juego.
La interacción de los actores indica cuál de los dos tendrá una conducta u otra. Cada jugador sabe qué hará el otro cuando escucha uno de los tres objetos, así como hace el árbitro tirando la moneda al dirimir algún juego en la cancha.
Lo que pasa con el piedra-papel-tijera ocurrió con el bolsillo de las familias.
La política monetaria o el Central (la piedra) subió las tasas de interés; la piedra vence al dinero barato (la tijera); la tijera o dinero caro, a su vez, derrota al consumo (el papel).
Si el juego admite varias posibilidades, el que dijo tijera (dinero caro), ganará. El dinero caro abre una variable: la ruptura de la cadena de pago. El año pasado se libraron cerca de 390 millones de cheques como forma de pago.
El Central está ocupado en que su política monetaria no acote el consumo, la variable que sostiene a la producción y al empleo, pero comenzó la inflación con recesión (la estanflación). El comerció vende menos y más caro.
La política del Central fijó retirar lo máximo de dinero. En enero ya había absorbido el 30% de la circulación.
Los técnicos del Central piensan en prevención, si desaparece la masa de pesos que dejó el gobierno anterior no hay amenazas de que la inflación crezca ni el dólar esté en estampida. Si no ocurre ese escenario hará falta volver a devaluar, mucho peor para las familias.
Los economistas que dialogan con el Central tienen ya sus propias estimaciones en la suba de los alimentos y artículos de la canasta familiar.
Como la memoria es ingrata, cuesta retener todo, excepto el olvido, es por eso que ya quedó lejos la reflexión luminosa que hizo Ronald Reagan : "Recesión es cuando tu vecino se queda sin empleo; depresión es cuando lo pierdes tú".
Si a fin de año mejora el panorama, como calcula el Central, el juego piedra-papel-tijera no será de la economía argentina.

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