Tragedia y dolor. Dos hermanitos, León, de cuatro meses, y Siro Balceda, de 16 meses, perdieron la vida en un voraz incendio ocurrido ayer en una pieza de un humilde inquilinato, ubicado en el pasaje Iruya 2258, del barrio Santa Victoria, en la capital salteña.
El foco ígneo se originó alrededor de la 1, en una habitación en el fondo del inquilinato, cuya fachada rosa y gris luce despintada y descuidada. El fuego se originó por un cortocircuito en una estufa halógena.
Regina Lourdes Arce Gómez, de 20 años, madre de las criaturas, había salido del lugar para acompañar a una amiga hasta la esquina, dejando a los niños solos, aunque por ratos iba a verlos, según declararon familiares a la Policía.
León y Siro dormían tranquilos en la habitación hasta que en determinado momento la fatalidad se apoderó del hogar y una estufa halógena hizo un cortocircuito y las chispas tomaron contacto con material inflamable.
Las llamas se propagaron por toda la habitación donde dormían los niños. De repente se cortó la luz. Una densa columna de humo se formó y comenzó a sentirse el olor afuera. Un tío y una tía de los chicos, quienes también residen allí, pero en otras habitaciones, fueron los primeros en percatarse de la situación y corrieron hacia la pieza en cuestión.
León, el bebé más pequeño, fue rescatado por su tío, Juan Arce Gómez (22), quien lo tomó en brazos, corrió hacia la calle y le practicó reanimación cardio pulmonar.
Siro fue sostenido en brazos por su tía, una adolescente de 13 años. Los tíos, desesperados, intentaban que los niños volvieran en sí, pero no hubo caso.
Varios llamados al 911 alertaron sobre el incendio. A las 1.10 arribó al lugar un móvil con tres efectivos.
Uno de los policías le preguntó a los tíos de los niños si observaban signos de respiración. Le respondieron que no. Inmediatamente solicitó una ambulancia. En ese momento arribó otro móvil al lugar y los policías intentaron una segunda reanimación. Los menores tenían pulso pero demasiado débil.
Tras unos minutos llegaron Bomberos de la Policía y dos ambulancias del Samec. Los bomberos sofocaron el fuego, mientras que Siro fue asistido en una ambulancia y León en la otra. Ambos pequeños fueron derivados en código rojo al hospital Materno Infantil.
La dotación de Bomberos Voluntarios también arribó al lugar. Una vez contenido el fuego, se cercó la casa para hacer las pericias.
Cerca de las 1.42, los chicos fallecieron por una severa intoxicación con monóxido de carbono generado en el incendio.
La fiscal de Graves Atentados contra las Personas 2, Sofía Carpi, pidió un informe técnico de Bomberos y que los cuerpos de los niños fueran llevados por el CIF para la autopsia.
La madre de los chicos y otros familiares fueron asistidos por un psicólogo del 911, ya que sufrieron una crisis.

Con riesgo de derrumbe

En el inquilinato residen al menos nueve hermanos, algunos mayores de edad y otros menores, en diferentes piezas y la madre de ellos, de 48 años, es decir, la abuela de los chicos fallecidos.
Las paredes del lugar son de ladrillo cocido, tanto en las habitaciones como en la cocina. La pieza que fue escena del trágico suceso es de 4 por 3 metros. Todo lo que había en ella quedó reducido a cenizas. Tres camas con sus colchones se calcinaron por completo. También se destruyeron un mueble, un anafe, la puerta de ingreso, una ventana y la estufa que originó el incendio.
El lugar quedó inhabitable con riesgo de derrumbe, ya que los tirantes que sostenían las tejas del techo se consumieron por el fuego.
Según varios vecinos, "los chicos siempre se quedaban solitos, al cuidado de su abuela y a veces de los tíos".

Violencia en las calles

Ayer por la mañana el pasaje Iruya estaba frío y desolado. No había nadie en el inquilinato de la tragedia y tampoco había gente en la calle. Solo dos policías custodiaban la puerta de acceso al lugar donde ocurrió el hecho. Por momentos, algunos vecinos asomaban detrás de rejas y de ventanas, temerosos, para mirar hacia la casa.
Todos coincidieron en que "las peleas entre patotas y vecinos son frecuentes durante la noche".
"Aquí siempre hay problemas entre patotas que andan de un lado para otro. Yo escuché sirenas de la policía pero no me animé a salir por miedo a que me peguen una pedrada. Conozco a la familia de vista. Me enteré esta mañana cuando fui a comprar pan al negocio que queda al lado del inquilinato", manifestó Gregorio Sarmiento (66), un vecino.
"Escuchamos ruidos y no queríamos salir afuera porque siempre hay peleas callejeras. Cuando sentimos el humo salimos a ver. Todos gritaban y los bebés estaban tirados en el piso. Les hicieron reanimación pero no despertaban. Los chicos siempre estaban solos y no tenían ni ropa. Eran muy humildes", contó otra vecina del barrio, que prefirió no dar su nombre.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 3 meses

Ahora le llaman POBREZA a la NEGLIGENCIA.!!!??Me recuerda a un tiempo no muy lejano en que hubieron hechos como éste,muchos en menos de un año.Era como que habían encontrado la manera de deshacerse de los hijos (del subsidio).Estará de regreso esa práctica? Ojalá que no.Esos angelitos ahora están cuidados al lado de Dios

maria lopez
maria lopez · Hace 3 meses

No estoy de acuerdo con el titulo , no culpen a la pobreza por la tragedia , yo mas bien me pregunto que hacia una jovencita sola , ya con dos criaturas , donde estaba el padre de los bebes ? , porque toda la responsabilidad siempre es de la madre , y los padres abandonicos ?? Que Dios ayude a esa pobre mama a resignarse , pobres angelitos


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